10.- Las NEREIDAS, las Ninfas del Mediterráneo

En la mitología griega, las Nereidas (en griego antiguo Νηρείδες Nêreídes o Νηρηίδες Nêrêídes, en singular Νηρείς Nêreís o Νηρηίς Nêrêís, de νέειν néein, ‘nadar’) son las cincuenta hijas de Nereo y de Doris y hermanas del apuesto Nerites (deidad marina menor).

Se las considera ninfas del Mar Mediterráneo, y como tales viven en las profundidades del Mediterráneo; no obstante, emergen a la superficie para ayudar a marineros que surcan los procelosos mares, siendo los Argonautas los más famosos de entre los que socorrieron mientras viajaban en búsqueda del vellocino de oro. Son más de 50 Nereidas y aparacen en las obras de autores clásicos.

Simbolizan todo aquello que hay de hermoso y amable en el mar. Cantan con voz melodiosa y bailan alrededor de su padre. Se las representa como muchachas muy hermosas, vestidas con túnicas de seda blanca con bordeados dorados, coronadas por ramas de coral rojo y van descalzas, portando el tridente de Poseidón, de cuyo séquito forman parte.

Se aparecen a los hombres montadas en delfines, hipocampo y otros monstruos marinos. Los griegos las adoraban en altares situados en playas y acantilados, donde se les ofrendaba leche, aceite y miel.

Solían prestar ayuda a los navegantes durante sus largas travesías, y en sus apariciones se presentaban totalmente desnudas, montadas sobre delfines y sosteniendo entre sus manos a distintos peces; aunque hay algunas ilustraciones donde se les representa como mitad humano y mitad pez, al igual que las sirenas.

Las más célebres son Tetis (ninfa del mar, casada con Peleo y madre de Aquiles), Galatea (amante de Acis y que enamoró al cíclope Polifemo) y Anfítrite (diosa del mar y esposa del poderoso Poseidón).

 TETIS fue la nerida más codiciada por el Dios Zeus, pero nunca tuvo el coraje para seducirla, ya que las profecias aseguraba que un hijo de Tetis sería aún más poderoso que su padre.

Zeus entonces, por temor. decidió unirma aun mortal, el rey Peleo. Ordenó al centauro Quirón que organizara un encuentro entre ambos de tal forma que Tetis nunca se enterase porque rechazaria al hombre. Escondieron a Peleo hasta esperar que Tetis se durmiera y así poseerla.

Al verse atacada Tetis se resistió con todas sus fuerzas, pero Peleo siguio insitiendo y Tetis optó por entregarse a él. Se casaron y de esta unión nació el poderoso Aquiles.