2.- Construcciones Megalíticas de Stonehenge y los Alineamientos de Carnac.

¡Buenas noches!

Hoy hablaremos en Astronomía en la Historia de las construcciones megalíticas de Stonehenge y los alineamientos de Carnac.

Después en Astronomía hoy en día comentaremos la noticia del asteroide Oumuamua y sus diversas hipótesis de que si es un asteroide o un objeto extraterrestre.

MEGALITISMO

En Europa, el período Neolítico empieza por el 6500 a.C. y en esta época surge la llamada cultura megalítica (viene de las palabras griegas mega, “grande”, y lythos, “piedra”) y que duraría hasta la Edad de Bronce. Dicha cultura tiene su principal característica por la construcción de monumentos y grandes esculturas de piedra. Las construcciones megalíticas que se han encontrado corresponden principalmente a dos tipos de asentamientos, los funerarios y los religiosos.

A los primeros pertenecen los dólmenes (del bretón que significa “mesa de piedra”), consisten en varias losas hincadas en la tierra en posición vertical y otra de cubierta apoyada sobre ellas en horizontal. El conjunto conforma una cámara que rodeándola con tierra o piedras forman una colina artificial, un túmulo, que identificamos como lugar de enterramientos.

A los segundos pertenecen los menhires (del bretón que significa “piedras largas”). Algunos de ellos se empleaban con fines funerarios, quizá a modo de lápidas, pero otros tenían significado religioso.

La combinación de dólmenes y menhires da lugar a los alineamientos y a los crómlech.

LOS ALINEAMIENTOS DE CARNAC

Los alineamientos de menhires consistían en ordenamientos lineales de estas piedras, colocadas a intervalos más o menos regulares a los largo de un eje o de varios. El más famoso es el de Carnac, en Francia.

Dicho alineamiento data de entre el 4500 a. C. y el 2000 a. C. Las piedras que lo formaban eran originariamente unas diez mil, de las que hoy sólo quedan poco más de tres mil, repartidas en cuatro grandes agrupamientos: Le Ménec, Kermario, Kerlescan y Le Petit Menéc.

El agrupamiento de Le Ménec está formado por 1099 menhires colocados en once hilera de unos cien metros de ancho por 1,2 kilómetros de largo. Es el mayor de los cuatro. Las hileras no son rectas, sino que describen una suave curva hacia el nordeste. Está custodiado por dos crómlech uno oriental y el otro occidental.

El alineamiento de Kermario es el más famoso, situado al este del anterior, posee 982 menhires en diez hileras que se extienden a través de 1,2 kilómetros. Es aquí donde se hallan las piedras más grandes del grupo de Carnac, la mayor de más de siete metros de altura.

Al este se encuentra el alineamiento de Kerlescan, que consta de 540 piedras, organizadas en trece hileras de 139 metros de ancho y 880 de largo. En su extremo occidental hay un crómlech de 39 menhires. Siguiendo en esta dirección se encuentra el agrupamiento de Le Petit Menéc, que en realidad podría ser una extensión del de Kerlescan y que sólo cuenta con unos 100 menhires.

Mucho se ha discutido sobre el papel desempeñado por estos alineamientos y aún a día de hoy no está nada claro, desde el punto puramente ritual al funerario, pasando por la opción mágica o astronómica de aquellos días. Los druidas, que eran los hechiceros o sacerdotes de estas culturas, bien pudieron utilizarlos para sus fines religiosos o mágicos que entonces se mezclaban entre sí.

El francés Jacques Cambry, en 1794, fue el primero que sostuvo que las piedras de Carnac se refieren a cuerpos celestes, estrellas, planetas o signos del zodiaco. En 1970, el ingeniero británico Alexander Thom empleó las ideas vertidas por el astrónomo Gerald Hawkins en sus estudios sobre Stonehenge y las aplicó a Carnac. Este científico afirma que Carnac es un observatorio astronómico apto para predecir eclipses, posiciones de la Luna e incluso para los solsticios y equinoccios solares, lo que a modo de calendario les permitía a sus constructores en realidad saber los momentos más importantes del ciclo anual para su vida agrícola.

 

 

STONEHENGE

Como dijimos anteriormente los crómlech, constituyen movimientos megalíticos formados por piedras o menhires clavados en el suelo y que adoptan una forma circular o elíptica.

El más conocido es el de Stonehenge, en Inglaterra. Está situado en la llanura de Salisbury, condado de Wiltshire, a unos 100 km al oeste de Londres, en Inglaterra. Se trata de una de las más fascinantes construcciones de la historia, no sólo por su origen, antigüedad o complejidad, sino por los enigmas que plantea todavía hoy a los investigadores.

Aun a día de hoy se desconoce su finalidad, aunque bien hubiera podido utilizarse como templo religioso, monumento funerario, complejo astronómico para predecir estaciones o incluso para todas estas funciones. Los primeros escritos que conocemos datan de la Edad Media y son de Geoffrey de Monmouth (hacia el 1100-1154 d. C.), obispo de San Asaph, y lo describe como un monumento a la “Danza de los Gigantes”, aunque también sugiere que pudiera ser un lugar de enterramiento masivo de enemigos del rey. Stonehenge significa “piedra del ahorcado”. En el siglo XVII, el rey Jacobo I de Inglaterra encargó su investigación al arquitecto Iñigo Jones, que llegó a la conclusión de que era un templo romano dedicado a las deidades celestes.

John Aubrey (1626-1697), escritor y estudioso de los monumentos megalíticos de Inglaterra, sugirió que Stonehenge era un templo construido por los druidas, teoría que también defendía en la misma época el médico y masón William Stukeley (1687-1765). Todas estas creencias fueron convirtiendo Stonehenge en un centro mágico, y tanto fue así que los miembros de la Antigua Orden Unificada de Druidas, creada en 1833, tomaron estos restos arqueológicos como centro de culto hasta 1985, año en que las autoridades británicas decidieron hacerse cargo de su protección y conservación, y en el que prohibieron la celebración de este tipo de rituales.

La construcción cuenta con diversos componentes: dólmenes o trilitos (dos pilares de piedra de algo más de cuatro metros, coronados por un dintel), monolitos o menhires (de unos dos metros hasta de ocho el mayor), y el crómlech, entre otras. Su estructura se compone de una zona interior y de otra exterior. La zona interior está delimitada por un círculo de cerca de 30 metros con 30 columnas rectangulares coronadas con dinteles (de los que hoy sólo existen algunos), a continuación hallamos un segundo anillo con sesenta menhires de piedra azulada de casi dos metros de altura cada uno; hacia el centro se encuentra una formación en herradura con cinco trilitos de gran tamaño que a cada lado tienen otros dos de tamaño decreciente.

Avanzando un poco más, existe otra formación en forma de herradura también con 19 menhires de piedra azul de una altura inferior a los anteriores, y ya en el centro se encuentra la denominada Piedra del Altar, de 4,8 metros de largo, que yace sobre el terreno y resulta muy brillante a la exposición solar por contener aluminio en su composición.

La zona exterior comienza con dos círculos con 30 agujeros cada uno, llamados agujeros “Y” y agujeros “Z”. Hacia el exterior, el círculo de Aubrey (en honor a sir John Aubrey su descubridor) con 56 agujeros que circunvalan el conjunto. A continuación, dos monolitos de 2,7 y 1,2 metros respectivamente, y dos montículos de tierra compactada, dispuestos alternadamente, llamados las Cuatro Estaciones, que forman un rectángulo perfecto. Sigue un foso circular de 97,5 metros de diámetro que rodea todo lo anterior, y un camino de aproximadamente 23 metros de ancho y 3 kilómetros de longitud, aproximadamente, que corta el círculo de Aubrey y el foso. Por último, encontramos la denominada Piedra Talón, de poco más de seis metros de alto y un peso superior a las 35 toneladas, situada a 37 metros hacia el noroeste del pórtico, por el camino de acceso.

Esta construcción se llevó a cabo en tres fases perfectamente diferenciadas y en un período de tiempos de aproximadamente unos 1500 años. Se cree que la primera fase comenzó alrededor del 2800 a. C., aunque se han encontrado restos anteriores que se remontan al 3100 a. C. Se empezó construyendo el foso circular más exterior y la estructura denominada Cuatro Estaciones, así como la Piedra Talón. La segunda fase comienza hacia el año 2100 a. C., que es cuando se erige casi todo el conjunto, dejando para la tercera fase, hacia el 1500 a. C., la colocación de la Piedra del Altar así como la recolocación de los menhires azulados hacia el interior del círculo, tal y como se encuentran en la actualidad. Alrededor del 1100 a. C. se abandona definitivamente Stonehenge.

Vamos a hacernos una idea de la magnitud del proyecto, porque las piedras de arenisca azul provenían de las montañas de Precelly, situadas a 320 kilómetros en el sudoeste de Gales. Las piedras silíceas, algunas de las cuales llegaban a pesar hasta cerca de 26 toneladas, se trajeron desde las colinas de Malborough, a unos 30 kilómetros al norte, y la Piedra del Altar fue acarreada desde el sur de Gales.

El objetivo astronómico de Stonehenge quedó patente gracias al astrónomo británico sir Norman Lockyer (1836-1920), que se percató de que mirando hacia la Piedra Talón podía observar con gran exactitud el sitio por donde sale el Sol en el solsticio de verano, el 21 de junio. Los dos montículos y menhires denominados las Cuatro Estaciones, ubicados en el foso circular, están alineados para marcar las salidas y puestas de Sol durante los solsticios de verano e invierno. Estos objetos también señalan la salida y la puesta de la Luna en esos solsticios.

En principio recordaos que tenemos más lluvias de estrellas ☺️ y tenemos del 18 al 26 de diciembre las Úrsidas, con una actividad máxima la noche del 22 al 23. Esta lluvia de estrellas tiene una actividad muy pequeña, pero bueno, siempre interesante.

Además el año nuevo que asoma ya por la esquina nos trae las Cuadrántidas, y esta lluvia de estrellas, mochuelos míos, sí que es espectacular ☺️ Del 1 al 5 de enero y con la noche del 3 al 4 de dicho mes con mayor actividad.

¡¡No os las perdáis!!

Bueno, no sé si habéis oído hablar de Oumuamua, el primer asteroide interestelar de nuestro Sistema Solar y, bueno, la cosa está en que se duda de que sea un asteroide o una nave extraterrestre 😮.

En la revista Nature Astronomy, este lunes (18 de diciembre), sugiere que Oumuamua (nombre que significa “primer mensajero” en Hawaiano) está recubierto con una corteza especial que le permite soportar temperaturas de más de 300°C. Por esa razón le permite reflejar la luz del Sol.

El profesor Alan Fitzsimmons, que encabeza el estudio, señala que dicha corteza habría protegido su interior helado, similar al de un cometa (rico en hielo y agua) de ser vaporizado por los rayos de nuestro astro rey. Destaca que la superficie de este cuerpo celeste (rocoso y de tono rojizo con forma de cigarro ☺️) se parece bastante al de los pequeños cuerpos diseminados que abundan en las regiones externas de nuestro Sistema Solar, “cubiertos de hielos ricos en carbono, cuya estructura se modifica por la exposición a los rayos cósmicos”.

La coautora de la investigación, Michele Bannister, califica de “fascinante” el hecho de que Oumuamua se parezca tanto a “mundos más pequeños” de nuestro Sistema Solar. Ha declarado también que “esto sugiere que la forma en que se formaron nuestros planetas y asteroides tiene una gran afinidad con sistemas alrededor de otras estrellas”.

Hacemos un breve repaso de lo que ha sido las noticias que conocemos de Oumuamua hasta ahora:

➖ El asteroide (denominado también como A/2017 U1), fue avistado el pasado 19 de octubre por el telescopio Pan-STARRS 1, situado en el volcán Haleakala (Hawaii).

➖ Está camino de abandonar nuestro Sistema Solar, aunque pasó muy cerca del Sol en septiembre.

➖ El equipo de Breakthrough Listen, un proyecto científico para la búsqueda de vida extraterrestre en otras galaxias del que es integrante Stephen Hawking, buscaba señales electromagnéticas provenientes de Oumuamua que confirmaran que se trataba de una nave extraterrestre. A día de hoy el asteroide no arrojó resultados positivos al respecto.

➖ A pesar de que consideraban mínimas las posibilidades de que el Oumuamua tuviese un origen artificial, los científicos decidieron observarlo para no dejar ninguna duda del asunto, puesto que su forma alargada y tono rojizo no es habitual, ya que los propios cometas presentan una forma mas redondeada.

Adjunto unos enlaces para saber más del asunto:

http://www.abc.es/ciencia/abci-sin-senales-inteligentes-primer-visitante-interestelar-201712152343_noticia.html