3.- Astronomía Precolombina (hoy mayas y aztecas) en sus distintas culturas.

¡Buenas noches!

Hoy vamos a centrarnos en los siguientes temas: Por un lado en Astronomía en la Historia hablaremos en general de las Astronomía Precolombina (hoy mayas y aztecas) en sus distintas culturas.

Después en Astronomía hoy en día comentaremos los eventos astronómicos más importantes para este año 2018.

¡¡Empezamos!!

ASTRONOMÍA PRECOLOMBINA

El firmamento estuvo muy presente en la América Precolombina y en sus diversas culturas y civilizaciones. Los restos encontrados de sus logros nos dan buena cuenta de ello. Algunas de ellas habían logrado unos avances técnicos y científicos sencillamente asombrosos. Civilizaciones ya desaparecidas dejaron restos que han permitido a los arqueólogos conocer el grado de complejidad que habían alcanzado respecto a la astronomía.

Como en la mayoría de las civilizaciones antiguas, el estudio del cielo nocturno estuvo fuertemente unido a los ritos y ceremonias de tipo religioso. Los chamanes eran los encargados de velar por las ofrendas y el culto a los dioses, que siempre relacionaban con acontecimientos cosmológicos. Es por ello, que la observación celeste y los objetos derivados de ella están muy presentes en todas esas civilizaciones.

Las más representativas, la maya, inca y azteca además de otras dos culturas “menores” pero no menos importantes y más gracias a los hallazgos de los últimos años como la cultura nazca y la anasazi.

Hoy nos centraremos en las culturas maya y azteca y en el siguiente día de sección abordaremos las restantes.

CULTURA MAYA

Los mayas son un grupo de pueblos indígenas que en la época precolombina habitaron buena parte de Mesoamérica y se extendieron en parte del actual México, Guatemala, Belice, Honduras y El Salvador, entre los años 1000 a. C. a 1524 d. C.

La casta sacerdotal maya, los Ah kin, poseían conocimientos matemáticos y astronómicos que utilizaban de acuerdo a sus intereses místicos y predictivos. Los documentos y restos arqueológicos encontrados constatan sus grandes avances en la observación y la comprensión del cosmos.

El calendario maya, una de sus aportaciones más conocidas y carismáticas, consiste en tres diferentes sistemas de contar el tiempo, que transcurren simultáneamente: el calendario sagrado (“Tzolkin” o “Bucxok”, de 260), el civil (“Haab”, de 365 días) y la cuenta larga.

▪️El calendario “Tzolkin”, que cuenta el tiempo en ciclos de 13 meses de 20 días cada uno, se usaba tanto para predecir lluvias, las temporadas de pesca o de caza, como también para los actos religiosos.

▪️El “Haab” mide el año solar dividiéndolo en 18 meses de 20 días cada uno, y lo complementa añadiendo 5 días más, los “Uayeb”, al final, y los considera de mal augurio. Era la base del calendario religioso colectivo, pues marcaba los ritmos comunitarios y los actos religiosos. Se trata de un calendario cíclico que se repite cada 52 años, pues con 52 vueltas de “Haab” y 73 vueltas de “Tzolkin” se produce una coincidencia en el día, fecha en la que celebraban la denominada Ceremonia del Fuego Sagrado y se volvían a poner a cero las cuentas, pues había pasado un siglo maya. El conjunto se llamaba Rueda Calendárica.

▪️Finalmente, el calendario de cuenta larga es en realidad un sistema de fechado que consiste en una numeración de varias cifras separadas por puntos, que asocian sus posiciones con bloques de días que se suman mediante un algoritmo sencillo para obtener la cifra total de días. Un ejemplo, la fecha 1.6.6.3.3 correspondería a un bloque de 144.000 días, 6 bloques de 7200 días, otros 6 más de 360 días, 3 bloques de 20 días y 3 bloques más de un solo día, en total 6 x 7200 + 6 x 360 + 3 x 20 + 3 x 1 = 189.423 días a contar desde el primero de los días del calendario, que sería el 0.0.0.0.0 y que según el arqueólogo inglés John Eric Sidney Thompson (1898-1975) correspondería al 11 de agosto del 3114 a. C. de nuestro calendario actual.

Bueno, parece muy complicado esto que os explico pero en realidad no tiene mucha miga.

Hace unos años hubo un seguimiento mundial a raíz del supuesto fin del mundo a partir de este calendario maya. El libro Popol Vuh, cuya primera versión escrita, originalmente en piel de venado y supuestamente a partir de orígenes orales, y posteriormente transcrito al latín por fray Alonso del Portillo en 1542, contiene una profusa recopilación de leyendas mayas que cuentan el origen del mundo y de nuestra civilización.

Basándonos en este libro, los primeros dioses crearon tres mundo erróneos y al cuarto acertaron lo que es el mundo actual. Los mundo erróneos se sostuvieron durante 5125 años, las corrientes esotéricas actuales suponen que el nuestro debería haber acabado el 21 de diciembre de 2012 basándose en dicha suposición de los 5125 años de los mundos anteriores fallidos (evidentemente el fin del mundo anunciado por los mayas, no ha sido tal).

Pero los mayas no sólo diseñaron calendarios, también determinaron el periodo lunar (el transcurso entre una Luna nueva y otra), que conocemos como mes sinódico, en 29,5 días (aproximadamente), más o menos como en la actualidad. Incluso es suya la primera observación de un eclipse lunar, en el 3379 a. C.

Se han conservado hasta nuestros días cuatro documentos manuscritos con caracteres jeroglíficos de la época anterior a la conquista, que muestran aspectos variados de la cultura maya. Se trata de códices que se escribieron empleando la corteza interna de una variedad de la higuera tratada adecuadamente para posibilitar la escritura.

Tres de ellos tienen interesantes anotaciones astronómicas: el Códice Dresde se dedica principalmente al movimiento de Venus y a los eclipses lunares; el Códice Madrid habla de los horóscopos y las tablas astrológicas; por último, el Códice París estudia trece constelaciones, su zodiaco, que cuelga de una especie de serpiente cósmica.

También examinaron los mayas las Pléyades, la Vía Láctea o Wakah Chan (serpiente erecta) y la estrella polar, que emplearon como punto de orientación.

Prácticamente la totalidad de los templos mayas poseen alineaciones de carácter astronómico.

Uno de los mas míticos es el que se ubica en Chichen Itzá (localizado en la península del Yucatán) y se conoce como El Caracol o El Observatorio, una construcción que se asemeja mucho a un observatorio astronómico moderno, con escaleras interiores en forma de caracol, que fue construido y reconstruido una y otra vez durante su tiempo de uso, que se sitúa entre los años 800 y 1200 d. C. Contiene una torre cilíndrica en cuya estructura se encuentra una pequeña cámara abovedada que se utilizaba como observatorio. Dicha torre está situada sobre dos grandes plataformas rectangulares; la cámara superior tiene unas aberturas cuadradas por medio de las cuales puede observarse la puesta del Sol durante el equinoccio de primavera y el de otoño, y la puesta de la Luna en las mismas fechas.

Pero sin lugar a dudas el monumento arqueoastronómico de la civilización maya más conocido es la Pirámide de Kukulkán, en Chichen Itzá, conocida también como “El Castillo”. En esta construcción se demuestra claramente los profundos conocimientos de geometría, matemáticas y astronomía que los mayas poseían. Construido hacia el siglo IX de nuestra era, es de pequeño tamaño en comparación, por ejemplo, con la Pirámide de Guiza (más info en #lassietemaravillasantiguas ☺️). Cuenta con nueve niveles o basamentos, cuatro fachadas principales cada una con una escalinata central de 91 escalones, y una plataforma superior rematada por un templete, lo que le hace un total de 365 peldaños.

Cuando ocurren los equinoccios de primavera y otoño, las plataformas sobre las cuales está construida la pirámide proyectan sombras triangulares sobre las paredes de las escalinatas que están adornadas con cabezas de serpiente, que simbolizan a Kukulkán (o Quetzalcoatl) “la serpiente emplumada” y provocan la fantástica ilusión de una serpiente que está descendiendo a tierra desde la parte alta de la pirámide. Este fenómeno puede observarse aproximadamente durante un período de 5 días en las fechas más próximas a los equinoccios.

Mencionar también el templo de las Siete Muñecas en Dzibilchaltún, otro monumento arqueoastronómico maya, que tiene una datación aproximada entre los años 600 y 900 d. C. La luz del Sol lo atraviesa en el amanecer durante los equinoccios, de manera que se introduce proyectando la imagen de las ventanas y la puerta de la parte trasera, y conforme el Sol va elevándose, las imágenes van descendiendo hasta coincidir con la de las dos ventanas y la puerta traseras. Ese es el momento preciso del inicio de la primavera o del otoño.

Para finalizar este repaso a la cultura maya, en relación con la observación de otros cuerpos estelares destaca el templo del Dios Descendientes de Tulum, Quintana Roo, México, que data de la época de entre los años 1200 y 1450. El hecho de estar ubicado en la zona costera y a una altura desde la que podía contemplarse el horizonte en todas direcciones, con lo cual lo convertía en un excelente punto de observación, pues era fácil divisar la salida y la puesta de varios cuerpos celestes, con especial mención a Venus.

CULTURA AZTECA

Tras la caída de la cultura tolteca a partir del siglo X, surge la civilización azteca o mexica que tuvo su máximo esplendor entre los años 1200 y 1521. Se extendía por la zona centro y sur del actual México.

Para esta cultura también era muy importante la astronomía y formaba parte de su religión. Construyeron observatorios que les permitieron realizar observaciones muy precisas, y llegaron incluso a medir con gran exactitud las revoluciones sinódicas del Sol, la Luna y de planetas como Marte y Venus.

Como consecuencia de sus observaciones, reunieron las estrellas en grupos de constelaciones. Conocían los cometas, que ellos llamaban “Estrellas que humean”, estudiaron los eclipses de Sol y Luna, y desarrollaron sofisticados conocimientos meteorológicos.

El calendario mexica (azteca) comparte la estructura del ya comentado calendario maya en líneas generales.

En este caso está basado en los movimientos de la Tierra y Venus alrededor del Sol, y de la Luna alrededor de la Tierra. Entre sus restos arqueológicos destaca la denominada Piedra del Sol, también conocida como Calendario azteca, que fue esculpida alrededor del año 1479 y que está labrada en bajorrelieve en un monolito basáltico con un diámetro de 3,6 m y que pesa 25 toneladas.

Está dividida en cuatro círculos concéntricos, y en su centro se distingue el rostro de Tonatiuh, el Dios Sol. Se encontraba en un destacado lugar en el templo Quauhxicalco de Tenochititlán.

Tras la conquista de Cortés permaneció enterrado durante 270 años, hasta que fue descubierto en 1790.

Parece que está relacionada con la Fiesta del Fuego Nuevo, cuya celebración cada 52 años coincidió entonces con el año de creación.

 

LOS EVENTOS ASTRONÓMICOS MÁS IMPORTANTES DE 2018

Hoy comentaremos los eventos astronómicos más importantes para este 2018.

▪️Enero: Cuadrántidas, de principio de enero (ya llegamos tarde) y para el día 31 de enero tenemos una “Luna azul” (segunda luna llena en un mes) y es una superluna (debido a su proximidad a la Tierra), no habrá mas en todo el año, no os la perdáis.

Además se producirá un eclipse total de Luna Azul, una rareza astronómica que no se registraba desde el 31 de marzo de 1866. Será visible al oeste de Norteamérica, Asia Oriental, Pacífico y Australia.

▪️Febrero: Eclipse solar parcial en el hemisferio austral (Chile, Argentina y la Antártida).

▪️Marzo: A las 16:15 (Greenwich) del 20 de marzo el Sol pasará por el equinoccio de marzo (primavera de toda la vida en el hemisferio boreal y otoño en el hemisferio austral). Como en enero habrá dos lunas llenas, el 2 y el 31 de marzo, la última como antes mencionamos “Luna azul”.

▪️Abril: Lluvia de estrellas entre los días 22 y 23 de abril (noche con más actividad), la llamadas “Líridas”. Esta lluvia ocurre por los restos del cometa C/1861 G1 Thatcher.

▪️Mayo: El 9 de mayo Júpiter estará en su máxima aproximación a la Tierra y quedará totalmente iluminado por el Sol y será visible durante toda la noche. Además tenemos otra lluvia de estrellas, las “Eta Acuáridas” cuyo causante es ni más ni menos que el famoso cometa Halley, y la noche de más actividad es la del 6 al 7 de mayo.

▪️Junio: Justo un mes después del máximo de Júpiter llega el máximo de Saturno. Además a las 10:07 (Greenwich) del 21 de junio llega el solsticio de verano en el hemisferio boreal (invierno en el hemisferio sur).

▪️Julio: Bueno, bastantes cosas. El día 13 eclipse solar parcial visible en el sur de Australia y la Antártida. El día 27 tenemos eclipse de luna total visible desde Europa, África, Asia central y occidental, el Índico y el Pacífico. En este tipo de eclipses el disco lunar adquiere un tono rojizo con lo que se conoce como “Luna de sangre”. El día 27 Marte se acercará lo máximo posible a nuestro planeta y la noche del 28 al 29 la lluvia de estrellas de “Delta Acuáridas” provocados por los cometas Marsden y Kracht.

▪️Agosto: El día 11 de agosto tenemos otro eclipse solar parcial visible en parte de Canadá, Groenlandia, Europa septentrional y norte y este de Asia. La noche del 12 al 13 de agosto el máximo de las “Perseidas”, famosa lluvia de estrellas veraniega, gracias a los restos dejados por el cometa Swift-Tuttle.

▪️Septiembre: A las 01:54 (Greenwich) del 23 de septiembre llegará el equinoccio de otoño en el hemisferio norte (primavera en el hemisferio sur). En este mes Neptuno estará lo más cerca posible de la Tierra en todo el año.

▪️Octubre: Noche del 8 al 9 lluvia de estrellas “flojita”, las “Dracónidas”. La noche del 21 al 22 del mes tenemos otra lluvia de estrellas más interesante, las “Oriónidas”, gracias también a nuestro querido cometa Halley. El día 23 será cuando Urano estará a la distancia mínima de la Tierra.

▪️Noviembre: Lluvia de estrellas poco intensas para empezar, las “Táuridas” la noche del 5 al 6 del mes. Algo mas tarde, la noche del 17 al 18 tendremos otra lluvia de estrellas más intensa, las “Leónidas”.

▪️Diciembre: Las “Gemínidas” ya mencionadas en anteriores días de sección. Y a las 22:23 (Greenwich) del día 21 se producirá el solsticio de invierno en el hemisferio norte y el de verano en el hemisferio sur.