11.- EOS, la Diosa del Amanecer…

 En la mitología griega, Eos (en griego antiguo Ἠώς Ēós o Έως Eos, ‘aurora’) era la diosa titánide​ de la aurora.

Se cree que la adoración griega de la aurora como diosa fue heredada de la época indoeuropea. El nombre «Eos» es un cognado del latín Aurora y del sánscrito védico Ushas.

Eos era hija de los titanes Hiperión y Teia, y hermana del dios del sol Helios y de la diosa de la luna Selene. La alada Eos era la diosa del alba. Cada mañana, tras d pertar, se elevaba sobre las aguas de Océa­no e iluminaba el mundo. Antes de la puesta de sol, se desplazaba por el cielo en una cuadriga tirada por los caballos Fae­tón («el que brilla») y Lampos («el brillante»). Su hermano Helios gozaba de mayor consideración y por ello su cuadriga era ti­rada por cuatro caballos. Homero describe a la diosa del alba con epítetos muy expre­sivos como «la de dedos rosados», «la que brilla ante los mortales» o «la que se apo­senta sobre el trono de oro».

Homero la llamaba “la de los dedos de rosa”, “la del pelo azafranado”, imagino que por ese tono a veces rosado y otras amarillento con el que se presentan los cielos al amanecer.

Eos era una mujer libre, tuvo numerosos amantes pues ninguno consiguió un compromiso eterno con ella. Titanes y dioses se encontraban entre sus amantes.

Uno de estos dioses fue Ares, el dios de la guerra, cuanto más estaba con Eos, más se alejaba de su amante Afrodita, diosa del amor. Afrodita cogió infraganti en su lecho a Eos y a su amante Ares. Loca por los celos condenó a Eos a enamorarse de todos los mortales el resto de sus vida.

Eos encadeno una larga serie de amantes mortales, a los que raptaba sin que les durase demasiado tiempo. Hasta que se enamoró de dos hermanos Ganímedes y Titono.

Poco le duró la felicidad a Eos, Zeus le arrebató a Ganímedes para que fuera su copero real ( algo así como un consejero). La desesperación por la perdida entristeció de tal modo a Eos, que Zeus le concedió un deseo.

Eos pidió que hiciera inmortal a Titono y Zeus cumplió su palabra. Sin embargo la inmortalidad no llevaba incluida la ausencia de vejez, y Titono fue envejeciendo, arrugándose y empequeñeciendo hasta que termino convirtiéndose en un grillo.

De esta manera Titono fue condenado a vivir eternamente una vejez que nunca quiso y cada mañana, cuando Eos sale a anunciar la llegada de su hermano Helios, Titono con sus lágrimas crea el rocio mientrás pide su muerte con el sonido que todos reconocemos… cri, cri.

¡Bonita historia! ¿No os parece?

¡¡¡Esta ha sido nuestra Noche de Diosas de hoy!!!