15.- HISTORIA DE LA COMIDA NAVIDEÑA

Las fiestas y celebraciones navideñas tienen sus orígenes en ritos y tradiciones paganas provenientes en su mayoría de los países escandinavos, adaptadas por el cristianismo en su permanente tarea de convertir a todos aquellos que no comulgaran con su fe. Estas tradiciones basadas en leyendas y supersticiones se desarrollaron en gélidos ámbitos donde el fuego, el sol y los alimentos que provee la tierra juegan un papel fundamental para la subsistencia del hombre.

La mayoría de los grandes acontecimientos de la humanidad casi siempre tuvieron su correlato con los hábitos alimenticios y la navidad, además de manifestarse como un hecho religioso vinculado a la espiritualidad del hombre, trajo consigo un aspecto material fuertemente arraigado en las costumbres que han perdurado hasta nuestros días.

Desde tiempos inmemoriales los solsticios de invierno en Europa fueron motivo de festejos y celebraciones rituales, una de cuyas manifestaciones consistía en el encendiendo de hogueras para celebrar el triunfo del sol sobre las tinieblas que el cristianismo interpretó como la Luz del Señor en medio de la oscuridad, dado que los días comenzaban a alargarse.

Los nórdicos rendían culto a Frey, dios de la lluvia, del sol naciente y de la fertilidad. Frey poseía un jabalí de cerdas de oro que personificaba al sol, llamado Gullimbursti, que tiraba de un carro tan deprisa como un caballo al galope y con su resplandor iluminaba la noche.

En los festejos de Yuletide, la antigua festividad invernal vikinga, nombre que se ha mimetizado con el de la navidad para los cristianos, para agradar al dios Frey se hacía rodar por las colinas hasta caer al mar unas ruedas de fuego que simbolizaban el sol para que les brindara su energía, prosperidad y paz para el año siguiente. Dentro de estas fiestas se sacrificaba un jabalí para ser asado y comido en su honor. Este ritual se mantuvo vigente hasta mediados del siglo XII y cuando el jabalí comenzó a escasear fue sustituido por el cerdo doméstico. La cabeza de jabalí después de una compleja y trabajosa preparación, montada sobre una bandeja de plata, es el más antiguo ritual inglés del que se tenga noticia y fue ofrecido durante un banquete ofrecido por Enrique II en la navidad de 1170. Un testimonio posterior quedó asentado en la letra de un villancico de 1521.

 

Alegraos, más o menos, milores,

porque esto ha ordenado

nuestro mayordomo

que os anime esta Navidad

la Cabeza del Jabalí con mostaza.

He aquí un importante antecedente gastronómico que, con el paso del tiempo, fue reemplazado por el cerdo doméstico, presente en las mesas navideñas de Alemania, Dinamarca e Inglaterra, tradición también, exportada hacia algunos países de Latinoamérica. Los vikingos, siempre temerosos del invierno, lo personificaron vistiendo a una persona a la que le obsequiaban todo tipo de alimento para mantenerlo de buen humor. Este afortunado personaje recorría los pueblos anunciándose de puerta en puerta para recibir comida y bebida, pero no dejaba regalos a sus moradores. Los británicos que adoptaron esta costumbre lo llamaron Viejo Invierno o Viejo Padre de la Navidad, llegando a convertirse en el clásico Papa Nöel que nada tiene que ver con Santa Claus, pero que con el tiempo llegó a mimetizarse.

Las nueces, avellanas y almendras que se ofrece en las mesas navideñas para el picoteo tienen su origen en la antigua cultura romana. La nuez en particular, que era símbolo de la unión matrimonial, llamada también bellota de Júpiter simbolizaba al hijo del dios Júpiter, traían para los romanos, abundancia y prosperidad y, además, se le atribuía propiedades de antídoto en casos de envenenamiento. Las avellanas impedían el hambre, como alguna vez sucediera con el sitio que ejerció el cartaginés Aníbal sobre Sagunto (Valencia- España), y las almendras se las utilizaba para proteger al bebedor contra los efectos nocivos de la bebida.

#receta

Ingredientes:

Para el bizcocho:

4 huevos

2 yemas

80 gr de azúcar

ralladura de medio limón

80 gr de harina

Para el relleno:

400 gr de chocolate de cobertura

250 gr de mantequilla

150 gr. de azúcar

1 cucharada de ron

Para decorar:

guindas

azúcar glas

Elaboración de la receta de Tronco de Navidad:

En un bol, bate las yemas con el azúcar y la ralladura de limón hasta formar una crema. Añade la harina y sigue batiendo. En otro bol, bate las claras a punto de nieve y mezcla con la crema poco a poco.

Coloca papel de horno sobre una bandeja de horno y vierte la masa con cuidado, dándole forma rectangular. Introduce en el horno precalentado a 200ºC durante 15 minutos. Sácalo del horno y déjalo templar unos 2 minutos.

Coloca un nuevo papel de horno sobre la mesa y pon encima el bizcocho boca abajo. Retira el papel usado para el horno cuidadosamente. Con la ayuda del papel nuevo, enrolla el bizcocho y deja que se enfríe.

Funde el chocolate al baño maría y reserva. Bate la mantequilla derretida con el azúcar y un poco de ron y mezcla con el chocolate.

Desenrolla el bizcocho lentamente y unta la crema de chocolate por el lado de arriba, guardando un poco para decorar al final.

Enrolla poco a poco el bizcocho. Finalmente, cubre el tronco con una capa de chocolate.

Para darle forma de tronco, haz unos dibujos arrastrando el tenedor por la superficie a lo largo del bizcocho.

Coloca unas guindas como decoración y espolvorea azúcar glas por encima. Guarda el tronco de Navidad en el frigorífico y sácalo justo antes de servir.

#receta

Ingredientes para Mazapanes caseros. Receta de Navidad

200 gr. almendra cruda molida

200 gr. azúcar molido o azúcar glass

1 huevo

Preparación de los mazapanes

Mezclamos el azúcar con la almendra molida. Es fundamental que el azúcar esté molido ya que si no se notarían los granos y no quedaría una pasta lisa y uniforme, con lo que los mazapanes nos quedarían granulados.

Separamos la clara de la yema del huevo y reservamos la yema en el frigo tapada con papel film.

La usaremos al final del proceso para pintar los mazapanes.

Batimos ligeramente la clara y la incorporamos a la almendra con azúcar. Mezclamos bien con un tenedor, deshaciendo los grumos, hasta que quede totalmente integrada.

Nos quedará una mezcla con aspecto arenoso. Con las manos ligeramente humedecidas compactamos la mezcla arenosa hasta formar una bola totalmente uniforme y lisa.

Dividimos la bola en porciones iguales, en torno a los 15 gr. de peso. Si disponemos de una báscula de cocina podemos ir comprobando de cada vez para que todas las porciones sean del mismo peso. Así nos quedarán todos los mazapanes del mismo tamaño.

Damos forma de mazapán a cada una de las porciones de masa. Las vamos colocando sobre una bandeja de horno cubierta con papel sulfurizado.

Pintamos cada mazapán con la yema que tenemos reservada. Y con el horno previamente caliente a 200º C y en la opción grill, doramos los mazapanes.

#receta

sopas de almendra toledana

Para prepararlas tendrás que contar con estos ingredientes,

1 lt de leche entera,

200 g de pasta de almendras tipo mazapán,

1 limón,

2 ramas de canela,

1 barra de pan normal,

2 cdas de canela en polvo,

100 g de piñones,

100 g de almendras tostadas y fileteadas,

200 g de azúcar.

Comenzamos a preparar la receta toledana de sopas de almendras lavando muy bien el limón y pelamos la piel muy fina, debe ser solo la parte verde porque la blanca tiende a ser ácida y esa no sirve para el postre. Luego de pelar la piel del limón, la reservamos. Ahora, ponemos a calentar la leche a fuego medio hasta que casi esté a punto de ebullición. Bajamos entonces la temperatura y la retiramos del fuego.

El siguiente paso es añadir la piel del limón y las ramas de canela, dejamos todo a temperatura baja no más de cinco minutos y retiramos al cabo de ese tiempo del fuego dejando que repose otros cinco minutos. Ahora, Colamos la leche y añadimos la pasta de almendras previamente desmenuzada. Con unas varillas batimos hasta que se mezcle bien con la leche. Introducimos los 200 g de azúcar y batimos fuerte hasta que este todo bien integrado. La mezcla debe quedar ligeramente espesa y sin grumos.

Ahora en una fuente grande o una cazuela de barro, cortamos el pan en rodajas finas y colocamos cubriendo la cazuela o fuente, lo que sea que vamos a usar. Removemos con cuidado hasta que empiece a ablandar el pan y es cuando están listas para servir.

#anécdota

Qué cena Papá Noel durante su noche loca?

Es costumbre que en cada hogar (unos 842 millones) se le deje un tentempié. Por ejemplo, un vaso de leche y dos polvorones.

Si en un vaso caben 250 ml, al acabar la noche Santa ha bebido:210,5 millones de litros de leche.

Si cada polvorón pesa 40 g, Claus ingiere en total:67.360 Toneladas de polvorones

#anécdota

¿Cuántas burbujas hay en una copa de champán?

En una copa alta y alargada, la más apropiada para beber champán, se generan unos 2 millones de burbujas, a cada una de las cuales, durante su ascenso hacia la “fama”, se adhieren numerosos compuestos presentes en el seno del líquido y responsables de su buqué. Una vez que alcanza la superficie, la burbuja estalla, lo que provoca la eyección de un, a simple vista, inapreciable chorro de champán. Este acabará por fragmentarse en una colección de diminutas gotas cargadas de los compuestos organolépticos. A su vez, junto a las gotitas liberadas por las otras, cientos de burbujas que han colapsado al mismo tiempo forman una especie de niebla sibilante que se va renovando a cada momento, conforme nuevas burbujas llegan a la superficie. En esta niebla radica el secreto del éxito del champán. Justo un momento antes de beber, la nube de gotitas te salpica los labios y la punta de la nariz, lo que propicia la refrescante sensación que precede al sorbo y, además, estimula los receptores de nariz y boca. Por último, durante el trago, eso provoca el característico, ligero y picante cosquilleo sobre la lengua, al mismo tiempo que actúa sobre los receptores del gusto bucal.