6.- PATINAJE ARTÍSTICO SOBRE HIELO

PATINAJE ARTÍSTICO SOBRE HIELO

HISTORIA

¿Sabías que el patinaje sobre hielo empezó siendo un medio de transporte? Pues sí. La gente lo utilizaba para atravesar los canales congelados durante el invierno. Evidentemente, no lo hacían con patines como ahora, sino que se ataban a los pies huesos de animales y así se deslizaban.

No fue hasta el siglo XVII cuando el patinaje sobre hielo se convirtió en una especie de ballet sobre hielo. En sus inicios, tuvo especial importancia en Holanda, donde la aristocracia buscaba la elegancia y la perfección. Así es como se empezaron a sincronizar algunos pasos, saltos y otros movimientos.

Por supuesto que la invención de los patines con cuchilla de hierro significó una mejora importante para el patinaje sobre hielo, ya que, como se trataba de algo afilado, penetraba mejor en el hielo y, por tanto, los patinadores se deslizaban mejor.

En el siglo XIX pasaron de las cuchillas de hierro (siglo XV) a las de acero, mucho más ligeras y resistentes, con más curvatura para poder hacer los giros y piruetas con más facilidades. También empezaron a crearse las primeras pistas de hielo artificiales. Incluso, Jackson Haines, un patinador estadounidense, aportó sus conocimientos al patinaje sobre hielo, que hasta entonces había sido demasiado técnico. Se le considera el fundador del patinaje artístico moderno.

Jackson Haines: https://en.m.wikipedia.org/wiki/Jackson_Haines

En 1908 el patinaje artístico fue considerado deporte olímpico y en 1924 se incluyó en los juegos olímpicos de invierno celebrados en Chamonix, Francia. Entre 1927 y 1936 la patinadora noruega Sonja Henie ganó 10 campeonatos mundiales y 3 medallas olímpicas, convirtiéndose en la primera gran figura de la historia.

Los campeonatos mundiales se celebran desde 1896 anualmente, excepto en las dos guerras mundiales y en 1961, en el que el campeonato fue suspendido al estrellarse, en los alrededores de Bélgica, el avión que llevaba al equipo norteamericano.

Las mujeres se incorporaron a los campeonatos en 1906 y la disciplina de parejas apareció en los campeonatos mundiales en 1908.

La danza lo hizo en 1952, y lo último ha sido el patinaje sincronizado, en el 2001.

La Unión Internacional de Patinaje fue fundada en 1892. Se da la curiosa circunstancia de que el patinaje artístico debutó como deporte olímpico en unos Juegos de verano, y es que aunque en el origen las competiciones de patinaje tenían lugar al aire libre, en la época moderna la existencia de pistas de patinaje bajo techo y acondicionadas con métodos artificiales permiten que en cualquier lugar puede practicarse este deporte.

COMO SE PUNTUA

Las puntuaciones son otorgadas por un panel de 9 jueces, cada uno de los cuales otorga calificaciones en una escala del 1 al 6. Cada juez otorga dos notas: una a la dificultad técnica y otra al aspecto artístico. Las notas conseguidas en el programa corto valen un tercio del resultado final, mientras que el programa largo (o libre) vale los dos tercios restantes.

La excepción es la competición de danza en la que las puntuaciones se rigen por un sistema más complicado de coeficientes, aunque en esencia es parecido.

DEPORTISTAS FAMOSOS

Aparte de la ya mencionada «Reina de hielo» Sonja Heine, otra figura muy destacada en la historia de este deporte es la norteamericana Marjorie Parker quien obtuvo la medalla de oro en 1936, coronándose como la primera Campeona Nacional de Danza sobre Hielo de los Estados Unidos

Sonja Heine https://es.m.wikipedia.org/wiki/Sonja_Henie

El norteamericano Dick Button que fue oro en 1948 y 1952. En 1984 la pareja formada por los británicos Jane Torvill y Christopher Dean emocionaron al mundo con su coreografía del Bolero de Ravel y ganaron la medalla de oro, en uno de los momentos más importantes en la historia de este deporte.

Entre otros, encontramos a Alexei Yagudin y a Evgeni Plushenko, quienes han ganado numerosos campeonatos y son considerados los mejores patinadores masculinos del mundo.

En España tenemos a un sextacampeón en patinaje artístico sobre hielo: Javier Fernández.

Javier Fernández López: https://es.m.wikipedia.org/wiki/Javier_Fern%C3%A1ndez_L%C3%B3pez

 

TÉCNICAS

Saltos:

Los saltos pueden ser simples, dobles, triples o cuádruples. La técnica para todos los casos es la misma, la diferencia radica en la altura que hay que lograr alcanzar para que permita realizar el número de giros deseado. Tanto la altura como la velocidad y la longitud son las características que determinan la calidad del salto. Las partes del mismo son: la preparación, el despegue, el giro en el aire, el aterrizaje y la curva posterior. Existen dos clases de saltos:

Salos de costado: se empiezan sobre uno de los costados de la cuchilla (exterior o interior).

Saltos de punta: se empiezan enterrando la punta de la cuchilla de uno de los patines en el hielo (picar en el hielo).

 

Giros:

Los buenos giros deben ser largos, rápidos y centrados. Lo primero que hay que aprender para realizar un giro es hallar el punto de equilibrio para luego encontrar el centro. Los giros

Scratch:

El patinador gira con el pie izquierdo y la pierna que queda libre se va acercando al cuerpo a medida que da impulso al giro. Es un elemento muy utilizado para finalizar las rutinas.

Biellmann:

Creado por la patinadora suiza Denise Biellmann. Es un giro layback donde se lleva la pierna hasta la altura de la cabeza. Requiere de una gran flexibilidad en la espalda. Es un giro realizado, en su mayoría, por mujeres.

 

Layback Spin:

Inventado por la patinadora Cecilia Colledge. Es un giro que requiere de una posición de espaldas arqueada hacia atrás. La pierna libre y las manos adoptan diferentes posiciones permitiendo obtener diversas figuras. Es uno de los giros más hermosos.

Sit o pirueta baja:

En este giro se baja el cuerpo hasta prácticamente sentarse en el pie de apoyo, la pierna libre puede quedar estirada o flexionada.

Camel o Camello:

Giro creado por Cecilia Colledge en el cual, el patinador gira con una pierna, a medida que controla la velocidad del giro, y la otra queda en forma paralela al hielo.

Con pie elevado:

El patinador lleva la pierna libre, ayudado con la mano, hacia su cabeza en forma lateral mientras gira.

ESPAÑOLES DE PATINAJE ARTISTICO EN JUEGOS OLIMPICOS DE INVIERNO 2018

VIERNES 16 DE FEBRERO:

2.00 Javier Fernández y Felipe Montoya en Patinaje Artístico. Programa corto individual masculino.

SÁBADO 17 DE FEBRERO:

Para ver los Juegos de PyeongChang de forma completa por televisión habrá que estar abonado a una plataforma de pago que incluya el canal Eurosport o conformarse con las siete horas diarias de directo que dará DMax en abierto.

Las emisiones comenzarán cada día a la 01h30 de la madrugada y se prolongarán hasta las 8h de la mañana, momento en el que se ofrecerá un noticiario con el resumen de la jornada.Las emisiones comenzarán cada día a la 01h30 de la madrugada y se prolongarán hasta las 8h de la mañana, momento en el que se ofrecerá un noticiario con el resumen de la jornada.

WEBS PARA SEGUIR EL PATINAJE ARTÍSTICO:

Eurosport

https://www.eurosport.es/patinaje-artistico/

Rtve

http://www.rtve.es/temas/patinaje-sobre-hielo/10493/

Eurosport Youtube

https://www.youtube.com/channel/UClhp9g6TPiqCTOlcw0ROfNg

Katia y Sergei: amor y muerte en la pista de hielo

Como cualquier otro ámbito laboral, el deporte es un terreno apto para que surja el amor en cualquier momento. Horas y horas de entrenamientos, largos días de concentraciones, meses y años coincidiendo en cualquier rincón del mundo… No es extraño que, cuando uno menos se lo espera, Cupido haga acto de aparición sobre los tacos de salida del tartán, a caballo entre las barras paralelas, botando al otro lado de la red o deslizándose sobre cuchillas en el gélido hielo.

Ekaterina Gordeeva nació en Moscú, capital de la entonces Unión Soviética, en mayo de 1971. Su padre era operador de teletipos del Ejército y su madre, bailarina. Con apenas cuatro años empezó a practicar patinaje sobre hielo. Al no encontrar en Moscú patines para sus diminutos pies, la pequeña Ekaterina se veía obligada a utilizar varios calcetines de relleno para llevar a cabo su afición. Fue así como empezó a desarrollar su pasión por el patinaje, el primer gran amor de su vida.

A la vista de su talento, a los 10 años fue reclutada por las autoridades deportivas del país. El método selectivo del deporte soviético era una maquinaria bien engrasada. Seleccionaban a los deportistas más cualificados desde niños, los entrenaban y los encaminaban hacia la disciplina más adecuada a sus características. Los preparadores, a la vista de la endeblez de Gordeeva para el ejercicio individual, emparejaron a la joven con Sergei Grinkov, un prometedor patinador de 14 años. Partidarios de volar libres, ninguno de los dos atletas estaba, en principio, muy convencido de la unión, pero aquella decisión supuso el principio de una feliz y fructífera relación.

Los inicios de Sergei no habían sido muy diferentes a los de Katia (diminutivo con que se conocía a Ekaterina). Natural, como su compañera, de Moscú, Grinkov había nacido cuatro años antes que ella y había comenzado a patinar con cinco años. La primera gran victoria que Katia y Sergei lograron como pareja fue el Campeonato del Mundo Junior disputado en 1985 en Colorado Springs. Para entonces llevaban ya cuatro años de entrenamiento conjunto.

Un año después, en 1986, la joven pareja participó en su primera gran competición senior, el Campeonato Mundial de Patinaje Artístico sobre hielo disputado en Ginebra. Katia y Sergei consiguieron la victoria, relegando a la plata a sus compatriotas Elena Valova y Oleg Vasiliev, vencedores un año antes en el Campeonato Mundial de Tokio y oro en los Juegos de Sarajevo en 1984.

Grinkov y Gordeeva repitieron título mundial en 1987 en Cincinnati, imponiéndose de nuevo a Valova y Vasiliev. En el horizonte estaban los Juegos Olímpicos que se iban a disputar un año después en Calgary, donde serían los máximos favoritos en la modalidad de pareja.

El camino hacia los Juegos, no obstante, fue más espinoso de lo esperado. Un par de meses antes de la competición, Gordeeva cayó sobre el hielo, golpeándose la cabeza, y tuvo que ser hospitalizada. Sergei, que se sentía culpable por no haber podido asir su menudo cuerpo y evitar la caída, le llevaba flores todos los días. Ella le instó a que siguiera entrenando para mantener la forma. Dos semanas después del incidente, Sergei y Katia volvían a entrenar juntos y poco después vencían en el Campeonato de Europa, disputado sólo un mes antes de la celebración de los Juegos.

En febrero de 1988 se disputaron en Calgary los XV Juegos Olímpicos de Invierno. En las montañas canadienses el saltador finlandés Matti Nykänen ganaba tres medallas de oro, la patinadora holandesa Yvonne van Gennip conseguía tres títulos olímpicos en pruebas de velocidad y el italiano Alberto Tomba se imponía en las pruebas de eslalon y eslalon gigante del esquí alpino. También en Calgary, Ekaterina Gordeeva y Sergei Grinkov conseguían la medalla de oro en la modalidad de parejas del patinaje artístico, por delante de Valova y Vasiliev, sus sempiternos rivales.

Dicen los entendidos que su patinaje era elegante, grácil y espectacular, que sus delicados movimientos y su exquisita compenetración rozaban la perfección. Comentan que su exacto entendimiento sobre la superficie helada era el perfecto reflejo de su amor fuera de la pista. Uno, que está lejos de ser un experto en estas lides pero que aún conserva cierta sensibilidad, no puede evitar estremecerse viendo las impecables evoluciones sobre el hielo de la pareja. Puro deleite estético. Llámenlo belleza.

La sociedad Grinkov y Gordeeva avanzaba viento en popa. Mientras los triunfos deportivos no cesaban (Campeonato Mundial de 1989 y 1990, Campeonato Europeo de 1990), entre giros y saltos surgió el amor. En 1989 su idilio era un hecho y en abril de 1991 contraían matrimonio.

Sergei y Katia formaban una pareja insólita pero encantadora. Él, tan alto, tan fornido y esbelto, tan apuesto. Ella, tan menuda, tan delicada, tan aparentemente frágil con su escaso metro y medio y sus 40 kilos de peso, con esa belleza vaporosa, dulce y etérea, esa cautivadora sonrisa y esos ojos profundos y levemente melancólicos. Sobre el hielo solían lucir una sonrisa natural, nada forzada, que mostraba su placer. Se les veía felices en la pista y se les adivinaba aún más felices fuera. Eran dos deportistas jóvenes, que transmitían fuerza y vitalidad. La pareja perfecta.

En 1991 decidieron abandonar el patinaje amateur y pasarse al mundo profesional. Eso les reportaría beneficios económicos, pero significaría no poder volver a competir en unos Juegos Olímpicos. Después de un lustro en la alta competición, con cuatro Campeonatos Mundiales, dos Campeonatos Europeos y un oro olímpico en su palmarés, Grinkov y Gordeeva pensaron que era el momento del cambio, la ocasión de buscar tranquilidad y seguridad de cara al futuro. Él tenía 24 años; ella, 20.

Empezaron entonces a girar por Estados Unidos y Canadá con Stars on Ice, un espectáculo itinerante muy famoso en Norteamérica. En septiembre de 1992 nacía Daria Sergeyevna Grinkova, la hija de Katia y Sergei.

Para los Juegos Olímpicos de Invierno 1994, que se habían de disputar en la localidad noruega de Lillehammer, el C.O.I. decidió permitir la reconversión de los deportistas profesionales en amateurs. De esta forma, Grinkov y Goordeva pudieron volver a participar en unas Olimpiadas y ganar un nuevo oro. Conseguida la segunda medalla olímpica que redondeaba su palmarés, Ekaterina y Sergei resolvieron volver al profesionalismo, enrolándose de nuevo en la gira Stars on Ice. La vida transcurría plácida para ellos hasta un aciago día de noviembre de 1995.

La pareja se encontraba realizando uno de sus rutinarios ensayos en Lake Placid (Nueva York) cuando Sergei elevó al cielo el cuerpo de Katia como había hecho cientos, miles, acaso millones de veces antes. Fue entonces cuando el patinador ruso perdió el conocimiento y su cuerpo cayó sobre el hielo. Las maniobras de reanimación fueron infructuosas. Sergei Grinkov fallecía víctima de un ataque al corazón a la edad de 28 años. La autopsia del cadáver reveló que sus arterias se encontraban obstruidas. Un posterior análisis de sangre reveló una anomalía congénita que lo hacía propenso a sufrir un infarto.

Tras unos meses en los que no tuvo ánimos para calzarse los patines, Katia, animada por sus compañeros, decidió volver a la actividad. Había perdido a su gran amor, pero aún le quedaba el refugio del hielo: “Me di cuenta de que el trabajo es lo único que puede curar a la gente. Al menos era lo que me podía ayudar a curarme. Todavía tenía el patinaje. Yo era siempre primero una patinadora, y perder ambos, a Sergei y el patinaje, era más de lo que podía soportar”.

La patinadora moscovita volvió a participar en el espectáculo Stars on Ice, pero, salvo en contadas ocasiones, no volvió a patinar acompañada. “Al principio estaba perdida en el hielo sin él. Tan sola. Estaba acostumbrada a agarrarme a él todo el tiempo, apoyarme en él, sentirlo cerca. Ahora tengo que sentir mis pies debajo de mi todo el tiempo porque no hay nadie ahí para agarrarme”.

Ekaterina Gordeeva siguió girando regularmente con Stars on Ice hasta el año 2000. Después lo volvió a hacer de forma puntual. En 2001 dio a luz a su segunda hija, Elizaveta Ilinichna Kulik, hija del también patinador y campeón olímpico Ilia Kulik, con el que contrajo matrimonio en 2002.