1.- (E.O.) Palacio de la Sisla

Esta noche quiero presentaros la historia de un edificio del que muchos habíamos oído hablar y al que yo personalmente me acerqué de lejos impresionada por sus ruinas, cuando eramos adolescentes y hacíamos incursiones por la zona.

Y como no hay nada más triste que el olvido, deseo contárosla.

La Historia con mayúsculas no solo la forman las personas y los hechos acaecidos tiempo ha, sino que los habitáculos que utilizaron también tienen algo que contar.

Esta pues, es su crónica.

Palacio de la Sisla.

Las ruinas de este edificio se ubican en Toledo dentro de un frondoso bosque que desde la época de la dominación árabe, era conocido como Cisla o Sisla. Era el año 1162 d.C.

En ese año ya se conocía la ermita de Santa Maria de Cisla, que dependía de la Basílica de Santa Leocadia, en la Vega Baja.

En el año 1384 se construyó un convento, de los Jerónimos (el segundo en nuestro país) sobre ese mismo lugar.

El convento estaba en una zona con gran cantidad de recursos naturales y en el año de 1521, su paz se vió alterada por la revuelta comunera de Castilla, siendo en este lugar donde se instaló el prior de San Juan y sus tropas, para el asedio de Toledo. Allí se originó el llamado acuerdo de Concordia de la Sisla.

Este se celebró entre D. Antonio de Zuñniga pior de San Juan y Capitán General del Reino de Toledo y la provincia de Castilla, en virtud de los poderes que SS MM le confirieron, y los procuradores y diputados de Toledo, por medio del Arzobispo de Bari Obispo de León, y por el que se perdonó a todos los vecinos y moradores de esta capital y montes de ella, el 25 de Octubre de 1.521

A este convento se retiró a la muerte de la Emperatriz Isabel de Portugal, nuestro Emperador Carlos I de España y V de Alemania también llamado César.

Posteriormente en 1808 de nuevo la paz se vió alterada de nuevo con la invasión de las tropas napoleónicas, y en 1821 con la primera desamortización y la extinción de la Orden Jerónima en 1835, se demolió su iglesia.

A comienzos del siglo XX se empieza a construir el Palacio de la Condesa de Arcentales, señora de Pelzaheus y Condesa de Santa María de la Sisla, hija de los marqueses de Cubas y Fontalba.

El edificio se integró en lo que quedaba del viejo convento, excepto la iglesia, siendo tan lujoso y opulento, que muchos directores de cine rodaron en el numerosos films.

 

Era frequentado por toda la aristocracia de los años 30 ya que los condes recibían a numerosas personalidades de la época, incluyendo a los miembros de la masonería.

Este palacio se nombraba en la revista vida aristocrática de 1.92

 

 

 

Los jardines del palacio fueron diseñados por Cecilio Rodríguez, autor del Parque del Retiro de Madrid.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La rejería del palacio fue obra del maestro toledano Julio Pascual

En la guerra civil es ocupado tanto por republicanos como falangistas, siendo saqueado.

El propietario del edificio Alvaro Jofre Soubier, recibió una oferta por parte del Estado para ampliar el campo militar de la Academia de Infantería. Considerando este que el precio ofertado por el Estado es injusto, lo dinamita en 1975 dejándolo en ruinas.

En la actualidad pertenece al Ejército.

Existe una leyenda negra sobre este edificio en la que se cuenta que allí se habían celebrado rituales satánicos y misas negras, ya que la Condesa era muy aficionada a las ciencias ocultas.

Se decía también por los sirvientes, que existía un libro de oro donde firmaban todas las personalidades.