16.- La diosa MORRIGAN

Morrigan, también conocida como Morrigu, es la diosa celta de la muerte y la destrucción. Se la representa generalmente con armadura y armas. Morrigan está presente en todas las guerras, tomando la forma de cuervo o corneja. Su papel en la guerra es infundir en los soldados la fuerza (y la ira) para combatir. Su nombre significa «Gran Reina» o «Reina Espectral». Morrigan también se puede traducir o encontrar escrito como Carrie o Carrigan.

Morrigan es la diosa de la guerra, y por lo tanto de la muerte. Pero también representa la renovación; la muerte que da a luz a una nueva vida, el amor y el deseo sexual. La vida y la muerte están muy unidas en el universo celta.

Morrigan es doncella, madre y viuda. Formaba una tríada de diosas, junto con sus hermanas,​ Badb y Macha, en ocasiones junto a Nemain, aunque en algunas fuentes se la describe como diosa triple, incluyendo a Bodbh y Macha como otras manifestaciones de Morrigan.

Esta diosa pertenece a los Tuatha Dé Danann, los seres mágicos que habitaron Irlanda antes que los irlandeses actuales.

Morrigan suele considerarse una triple diosa, pero esta relación es inconsistente y ambigua. A veces aparece como una de las tres hermanas, hijas de Ernmas: Morrígan, Badb y Macha. A veces la trinidad consiste Badb, Macha y Anann, conocidas conjuntamente como «Morrígna». Ocasionalmente, Nemain o Fea aparecen en la tríada. Sin embargo, Morrigan también puede aparecer sola y su nombre se suele alternar con Badb.

Morrigan poseía la habilidad para convertirse en cuervo y Badb en corneja

Morrigan es percibida como la diosa de las batallas y la muerte, así como también es asociada con la fertilidad y la sexualidad, además de la abundancia en las tierras. Macha es asociada a la soberanía y la batalla, la tierra y su fertilidad, el poder femenino, la profecía y los caballos. Nemain es la esposa de Neit, el primigenio dios de la guerra, por lo que ella aparece como símbolo primigenio del presagio de la muerte, flotando sobre los cadáveres de la batalla. El nombre colectivo de las tres era «Badb»

 

Fue amante de reyes, ayudó a los Tuatha dé Danann en sus batallas. Intentó seducir a Cuchulainn, presentándose como una atractiva joven, dado que era el mejor guerrero y quien repartía más muerte siendo rechazada por éste, desdeñándola por el fragor de la batalla. Morrigan consternada le ataca cambiándo de forma, anguila, lobo, vaca, pero Cuchulainn siempre la vence, al final lo lleva hacia su destino, la muerte, descendiendo sobre él, en forma de cuervo, cuando está herido de muerte, atado a un árbol.

Cuando los soldados celtas estaban en el campo de batalla y veían o escuchaban a Morrigan sobrevolando, sabían que había llegado el momento de trascender; entonces daban lo mejor de sí realizando todo tipo de actos heroicos, enardeciéndose en la batalla y despreciando la propia muerte. Digo trascender, puesto que la muerte no significaba para los aguerridos celtas un final sino un comienzo en el Otro Mundo, Lo peor en la batalla, no era morir, sino, ser hecho prisionero o quedar tullido. En la cultura Celta la muerte representa la trascendencia de la vida y el inicio de un nuevo ciclo. Pero aún en este aspecto sombrío, otorgaba una gran seguridad a los guerreros.

También es símbolo del amor carnal y hasta de cierta promiscuidad sexual, pero carente en todo momento de culpa, dado que los antiguos celtas no veían el sexo como algo de lo que sentir vergüenza o ser algo culpógeno. En una ocasión se presentó, por Samhain ante el Daghda, dios de la Tribu y a horcajadas sobre un río tuvieron una relación sexual, por ello es diosa de la fertilidad y del emparejamiento, así como deidad soberana, identificándose y uniéndose a la Tribu, a la Tierra de Irlanda en la simbología del coito con el Daghda, dios de la tribu.

El nombre de esta Diosa lleva inmediatamente a pensar en el del hada Morgana de las novelas artúricas, a la que se asemeja en numerosos puntos, cuando menos en los aspectos de furor y de sexualidad. Pero la Morgana artúrica proviene de un antiguo epíteto como «morigena», (nacida del mar), cuyo equivalente irlandés sería «Muirgen»

El nombre de esta Diosa lleva inmediatamente a pensar en el del hada Morgana de las novelas artúricas, a la que se asemeja en numerosos puntos, cuando menos en los aspectos de furor y de sexualidad. Pero la Morgana artúrica proviene de un antiguo epíteto como «morigena», (nacida del mar), cuyo equivalente irlandés sería «Muirgen»