5.- (E.O.) CastillodeMontalbán

Hoy os presentaré una fortaleza impresionante y singular que pertenece a la llamada ruta de los castillos del olvido.

#CastillodeMontalbán

Se levanta majestuoso en un paraje solitario enmarcado entre piedras de granito pardo-rojizo, encinas y el verde oscuro de la jara, el tomillo y el carrasco.

Con sus 100 metros de profundidad cortado por el río Torcon, se empleaba como foso por tres de sus lados

Aunque vinculado históricamente con La Puebla de Montalbán ( mi familia paterna era originaria de allí), pertenece en la actualidad al término municipal de San Martín de Montalbán.

Por sus inmediaciones pasaba la calzada romana que unía Mérida con Zaragoza, a través de Toledo; el camino medieval que derivaba en Torrijos, conducía por Villanueva de La Serena hacia Extremadura y la cañada que con la Mesta, recibe el nombre de «Segoviana». Nudo pués muy importante de rutas y comunicaciones, y paso obligado de importantes transportes peninsulares.

Parece evidente que el castillo formaba parte de la línea defensiva del Tajo dispuesta por los musulmanes a mediados del siglo VIII, cuando se repliegan al sur del Sistema Central, y que posteriormente a lo largo de los siglos IX y X van fortificando para determinar una frontera que se organiza en «Marcas».

Existen diversas opiniones respecto a su construcción. Las más antiguas se remontan a época romana durante la cual debió de existir un poblado o una fortificación primitivos y que en el siglo VII o quizás antes sería sustituída por una iglesia visigoda Santa María de Melque y que a su vez se levantaría sobre la residencia señorial de algún reyezuelo moro vinculado a Toledo.

Los más creen que fue levantado en época visigoda y otros le asignan un origen árabe.

Santa María de Melque

Es con posterioridad a la conquista de Toledo cuando se empiezan a tener noticias más positivas sobre el castillo. La más antigua se refiere a la donación por Alfonso el Emperador a la Orden del Temple. Cuando ésta se extingue en 1308, el castillo y sus tierras son donadas a D. Alfonso Fernández Coronel, señor de Montalbán, pero enemistado este con el monarca sucesor D. Pedro I, tiene que entregar la fortaleza al Rey.

Pedro I «El Cruel» la entregaría al año siguiente a su propia hija Doña Beatriz que era también de su amante Doña María de Padilla y a la qué dejó en el castillo para ir a Valladolid a sus esponsales con Doña Blanca de Borbón.

El episodio más relevante de la historia del castillo sucedió en 1420, tras el famoso » Atraco de Tordesillas», en virtud del cual el joven monarca Juan II fue hecho prisionero por su primo y cuñado el Infante Don Enrique de Aragón. Evadido el Rey de Talavera a donde fue conducido en unión de su favorito Don Álvaro de Luna y otros caballeros, a Montalbán vinieron a dar los fugitivos, luego de desechar el castillo de Villalba.

El Rey logró refugiarse en la fortaleza que fue cercada por su primo a la mañana siguiente, sufriendo el asedio durante veintitrés días, al cabo de los cuales D. Enrique se vio obligado a levantar el cerco regresando a Talavera.

La ayuda prestada a Juan II por los vecinos de La Puebla de Montalbán, se vió recompensada por la concesión de un mercado semanal.

El Castillo pasó a ser propiedad de nuevo a la joven reina de Castilla quién lo recibió de su madre Doña Leonor de Castilla. Sin embargo aunque la reina se opuso, Juan II se lo donó a Don Álvaro de Luna como premio a la ayuda prestada en 1430.

Como todos sabemos, el valido fue ajusticiado en 1453 y sus bienes pasaron a su viuda Doña Juana de Pimentel, siendo administrados por su hijo D. Juan de Luna, pero Enrique IV, temiendo la relación de este con el Rey de Aragón, ordenó encarcelarle y le despojó de sus villas y fortalezas.

Doña Juana se encerró en el castillo que padeció un nuevo asedio, esta vez por las tropas reales. La nueva posesión de la fortaleza recayó en su entonces consejero Don Juan Pacheco y que fue uno de los principales instigadores de los anteriores sucesos.

En posesión del castillo siguieron los Téllez-Girón y Pacheco y luego los duques de Frías y Uceda.

En la actualidad y aunque existen rutas turísticas, languidece majestuosamente en mitad del paisaje donde el silencio es su aliado y el viento susurra en los oidos de los visitantes, las leyendas forjadas al pié de sus muros, entre las que se cuentan las riquezas de los tesoros visigidos, el Santo Grial y la Mesa del Rey Salomón, que prometo contaros en otro momento.