9.- SUMO

 

SUMO

 

 

HISTORIA

El Sumo es sin duda ninguna el deporte tradicional de Japón. Más de 2000 años han transcurrido desde que se conoce su existencia y en todo este tiempo ha pasado por diferentes etapas de mayor o menor importancia en la sociedad japonesa hasta llegar a los tiempos actuales en los que ha llegado a gozar de una gran popularidad gracias a su adaptación a los nuevos tiempos combinado con el mantenimiento de los antiguos rituales. Sin embargo y a pesar de los cambios efectuados principalmente en este pasado siglo la lucha nipona proviene directamente de aquellos primeros combates a muerte de los que nos hablan las antiguas crónicas, y es que todo lo que acompaña al Sumo se pierde en las más ancestrales tradiciones niponas.

La regulación que este deporte tiene en pleno siglo XXI no tiene nada que ver con lo que se hacía antiguamente. Los torneos no estaban establecidos tal y como hoy los conocemos y los luchadores han pasado por diferentes etapas a lo largo de la historia hasta llegar al profesionalismo actual en el que se desenvuelven. El Sumo es un importante testimonio de la identidad cultural de un pueblo y resulta difícil discernir en él lo que pertenece al deporte, al ritual o al espectáculo.

Primera época

Las menciones más antiguas del Sumo se encontraron en el Kojiki, un libro del año 712, el más viejo ejemplar existente del japonés escrito. Relata una leyenda acerca de como la posesión de las islas japonesas se consiguieron a través de un combate de sumo. Según el libro, hace miles de años el dios Takemikazuki fue enviado por la diosa Amaterasu para pacificar Japón. El dios de la tierra Okuninushi-no Mikoto aceptó que el país se cediese a los dioses del cielo con la condición de que sus hijos estuvieran de acuerdo con su decisión. Takeminakata fue el unico hijo de Okuninushi-no mikoto que no quiso ceder el país a los dioses del cielo, por lo que tuvo que enfrentarse a Takemikazuki. Vencido en la lucha, Takeminakata no tuvo otro remedio que aceptar que la tierra fuera gobernada por los dioses del cielo. Para ello descendió el dios Ninigino Mikoto que tras casarse con Ko-no-hana, hija del dios de la montaña, engendró a tres hijos. Uno de ellos, Hiko-hoko-demi, tuvo un hijo llamado Amasuhiko que fue el padre del que posteriormente sería conocido como Jinmu Tenno y que es considerado como el fundador de la familia imperial japonesa que aún hoy sigue en el trono del país nipón.

 

 

Como quiera que los japoneses no tuvieron ningún documento escrito hasta el siglo VIII es imposible saber, exceptuando por leyendas, exactamente cuando se originó el sumo en Japón. Sin embargo, las pinturas de las viejas murallas indican que sus orígenes son muy antiguos. En la época prehistórica, el Sumo parece haber sido realizado en rituales agrícolas para implorar buenas cosechas.

El Sumo en aquellos primeros tiempos tendía a ser violento, sin presas prohibidas, una verdadera lucha hasta el final. El Nihon Shoki (crónicas de Japón), de 720, tiene grabado que el primer combate entre humildes mortales tuvo lugar en el año 23 A.C. Se dice que el Emperador Suinin (29 A.C.-70 D.C.) hizo una especial petición a Nomi no Sukune, un alfarero de Izumo, para que luchara contra Taima no Kehaya, un matón de la actual Nara. Los dos lucharon durante unos instantes hasta que Sukune finalmente lanzó varios devastadores golpes sobre el estómago y el plexo solar de Kehaya, que quedó mortalmente herido. Desde entonces Sukune ha sido inmortalizado como “El padre del sumo”.

El primer combate históricamente autentificado tuvo lugar en 642, cuando la Emperatriz Kogyoku (r. 642-645) hizo que sus guardias de palacio practicaran sumo para entretener a los enviados de la Corte de Paekche de Corea. Notas posteriores mencionan como el sumo era practicado en las funciones de la Corte imperial, incluyendo las ceremonias de coronación. La costumbre del “tenran-zumo” (sumo en presencia imperial) se mantiene aún en el presente, aunque de forma diferente.

 

La época de los Shogun

Durante el reinado del Emperador Saga (r. 809-823) la práctica del sumo fue fomentada como un arte marcial, estableciéndose reglas y refinándose las técnicas. Después del establecimiento del primer shogunato en Kamakura desde 1185 hasta 1392, el sumo vino a ser practicado todo lo mas como un arte marcial por las clases guerreras. Minamoto no Yoritomo (1148-99), el más famoso shogun de la época, fue un entusiasta del sumo.

 

Oda Nobunaga (1534-82), gran señor feudal, era particularmente aficionado al sumo. En febrero de 1578, reunió a cerca de 1.500 sumotori de todo el país para un torneo en su castillo. Hasta entonces no había límites definitivos en la arena en donde el Sumo se practicaba. El espacio era delimitado simplemente por la gente que les rodeaba formando un círculo mirando el combate o esperando su propio turno para luchar. Aparentemente a causa de la gran cantidad de luchas que habían de celebrarse en el mismo día en el castillo de Nobunaga Azuchi, se pintaron unos límites circulares en el suelo para acelerar los procedimientos.

Desde el periodo de los estados guerreros hasta el periodo Edo (1603-1867), muchos daimyo empezaron a ofrecer su patrocinio a los más fuertes sumotori. Estos no sólo recibían un generoso estipendio sino que recibían el status de samurai. También llevaban puestos ceremoniosos delantales labrados con el nombre de su señor feudal. Como el patronaje garantizaba una buena vida, muchos prometedores rikishi rivalizaban con otros en el ring para conseguir que un daimyo les echara el ojo. Las clasificaciones ponían el nombre del feudo al cual servían en vez de su lugar de nacimiento, como se hace hoy en día algunas veces tomando nota de la prefectura del registro familiar en vez del lugar de nacimiento. Durante el periodo Edo se inició el sistema de clasificaciones.

 

 

La edad moderna

Tras el fin del periodo Edo y de la era Tokugawa, los luchadores comenzaron a construir sus propias viviendas con el apoyo de la gente de las ciudades. Se le empezó a llamar “kanjin-zumo”, implicando que estaba siendo realizado para recolectar donaciones para la construcción o reparación de altares, templos, puentes y otras obras públicas. Pero parte del dinero, desde luego, también se usaba para pagar a los rikishi, muchos de los cuales a la vez eran ronin (samurais sin señor). A la hora de la verdad, el dinero recogido se usaba principalmente como salario para los sumotori. El desarrollo de este estilo ha dado lugar a la actual Asociación japonesa de Sumo (constituida en 1925), que ha preservado sus tradiciones hasta los tiempos modernos. Como ejemplos tenemos el tejado suspendido sobre el dohyo (con forma de un antiguo templo divino) y la vestimenta del árbitro, que simboliza al traje de caza de un guerrero japonés del pasado. En 1927, la Asociación de Sumo de Tokyo se unió a la de Osaka para formar la moderna Nihon Sumo Kyokai.

En los últimos tiempos se ha incrementado la internacionalización del Sumo con luchadores de Hawai, Brasil, Argentina, Mongolia, Rusia y otros países de Europa del Este, lo que ha hecho que aumente su interés. De hecho, en 1993 Akebono, un luchador hawaiano (aunque ahora nacionalizado japonés), cuyo verdadero nombre es Chad Rowan, se convirtió en el primer Yokozuna (el grado más alto del Sumo) no japonés de la historia.

 

 

 

TORNEOS Y REGLAS

 

Lo primero y más importante es dejar claro que ¡NO HAY COMBATES DE SUMO TODOS LOS DÍAS DEL AÑO! Si miramos la web oficial de Sumo , podremos encontrar este precioso calendario:

入場券や相撲観戦の情報も充実。番付の即日発表や相撲歴史文化等、最新情報提供

Así de espectacular es el Kokugikan de Tokyo, desde el segundo piso

El llamado “Kokugikan” es el estadio de sumo de Tokyo, por lo que podemos comprobar que en Tokyo tenemos torneos en enero, mayo y septiembre (siendo la única que tiene 3 torneos al año), luego en marzo lo tenemos en Osaka, los que viven por Nagoya podrán disfrutarlo en julio, y para terminar en Fukuoka se celebra en noviembre. El resto de meses NO se celebran torneos, lo que si se celebra a veces son como “tours” donde algunos luchadores explican un poco como funciona el sumo, hacen alguna demostración, etc. Si os interesa disfrutar de un día de torneo, las entradas se pueden sacar anticipadas (quizá esto solo para gente que vive en Japón) y también en directo en las propias taquillas el día que vais a ver el combate (normalmente suele haber siempre asientos libres), las más baratas son unos 3800Yens, en la parte más alta y lejana, aunque se disfruta mucho igualmente, y se tienen unas vistas increíbles. Por más o menos el doble (unos 9000Yens) podréis estar en el primer piso, mucho más cerca de los luchadores. Y si te lo puedes permitir, por unos 15.000Yens podrás estar en los asientos más cercanos, que son con un pequeño cojín en el suelo prácticamente frente al dohyō (No confundir con “dojo” que es donde entrenan las artes marciales, el dohyô 土俵 es donde se celebran los combates de sumo), tan cerca que si tienes “mala suerte” puedes terminar medio aplastado por alguno de los luchadores porque muchas veces terminan encima del público (y es divertido verles la verdad, parecen tortugas gigantes bocabajo que no pueden levantarse mientras aplastan hormiguitas xD). Lo mejor de este lugar es, que aunque oficialmente pone que no está permitido meter comida, no es ningún problema entrar con comida y bebida, y es recomendable ir con unas cuantas cervezas y algo para picar y montarse buenos “picnics” mientras disfrutamos del torneo… que es muuuy largo (es de entrada libre, desde las 8:00 hasta las 18:00!!) aunque las primeras horas son para los más “noveles” y no mola tanto, lo mejor es ir a partir de las 13:00 o 14:00 para disfrutar lo bueno de verdad.

 

Dos rikishi en medio de la ceremonia para el combate de sus vidas

 

Por las paredes podrás ver fotos de los antiguos “yokozuna” (campeones) de años anteriores

 

Sabiendo esto pasamos al siguiente punto.., ¿Cómo son los torneos? No son realmente “torneos” sino más bien LIGAS, donde todos los luchadores luchan contra todos, cada día durante las 2 semanas que se celebra el torneo se disputan 15 combates hasta que todos han luchado contra todos… Y el que tiene más victorias cuando termina el torneo GANA! Por ello mismo no hay un “día final” estrictamente hablando… Puesto que si uno es muy bueno y tiene muchos más puntos que el segundo aunque falten unos días de combates ya es matemáticamente campeón, lo aviso para la gente que piensa “pues vamos al último día de torneo que será el más emocionante!” porque quizá el último día sea justo lo contrario, el día más aburrido si ya ha sido decidido el campeón. Quizá lo mejor es ir cuando quedan 3 o 4 días para que termine… posiblemente sean los días donde estén los nervios más a flor de piel.

Los luchadores se llaman “rikishi” (力士) (literalmente “guerrero de gran fuerza”) aunque podríamos llamarles “tíos que te dan una leche en modo Bud Spencer y mueres en el acto”. El campeón de cada torneo se llama “Yokozuna” (横綱) (Este no lo pillo mucho, “yoko” significa horizontal y “tsuna” que significa cuerda… ¿El campeón es llamado el “cuerda horizontal”? jeje esto supuestamente es por el “cinturón” de campeón, que es el más grande y poderoso).

El segundo puesto se llama Ozeki, el tercero Maegashira y así podría seguir un rato diciendo nombres raros…

Motxuel@ aunque no supierais nada de lo que acabo de mencionar no importaría para disfrutar de los combates de estos monstruos de músculos y grasa… pero lo que viene a continuación sí que es importante, puesto que el sumo no solo consiste en meter a dos moles de 200kg semidesnudos en un círculo y que se den de leches… el sumo es muuuuy ceremonial y guarda muchas tradiciones en su interior… Si no las conoces puede hacerse algo “raro” o incluso “pesado” o sea que mejor saber lo que os vais a encontrar…

Tienda de recuerdos de sumo, fotos, pegatinas, posters, llaveros…

¡¡Llévate la marca de la mano y la firma de tu luchador favorito!!

Dentro del estadio había un pequeño museo de la fama del sumo, y también luchadores de “cartón”

 

Esta es la “champions” del sumo, todos aspiran a conseguir ese pedazo trofeo.

Lo primero que hacen los luchadores será subir al dohyō (el circulo donde se darán de leches) y saludarse con una pequeña reverencia, cada uno en su rincón hará entonces algún “shiko” que es eso que tanto nos gusta de levantar la pierna todo lo que pueden y soltarla contra el suelo para crear terremotos y tsunamis.

Después se ponen de cuclillas frente a frente, donde dan una palmada, se miran y extienden sus brazos con las palmas hacia arriba. Esto se supone que viene de la antigüedad donde hacían esto para demostrar que se enfrentaran a su adversario sin llevar ningún arma oculta en las manos (como si la necesitaran estos peazo bestias asesinas), después cada uno vuelve a su sitio y beben algo llamado “chikara-mizu” (agua de fuerza) solo para enjugarse un poco y escupirla…¿Crees que ya queda poco?

Pues no, ahora empieza lo más “tedioso” pero que a su vez es supuestamente lo más emocionante… la batalla psicológica (Lu atenta).

Antes de empezar el combate “físico” los luchadores tienen un combate mental donde cada uno intenta intimidar al otro, se miran fijamente, ponen cara de psicópata, muestran sus músculos… en fin no estoy seguro que hacen exactamente para acojonar al rival pero esto ya se hacía en la época samurai donde muchos combates se decidían antes de empezar solo con una feroz mirada o una firmeza en el semblante que hacia acojonarse a los más débiles…

Estos “combates psicológicos” pueden durar hasta 3 veces, y siempre que no están aún preparados para la pelea volverán de nuevo a sus rincones, cada vez que entran en el dohyō lanzaran sal para purificarlo. A la tercera normalmente siempre empieza al fin el combate definitivo, que a veces dura poco más de 5 segundos (mientras que la ceremonia fue varios minutos), pero ciertamente esos 5 segundos suelen ser realmente emocionantes.

Para los que no tienen mucha idea, todos los combates parecen algo iguales, dos tíos empujándose, usando fuerza bruta, intentando tirar al rival… pero para los más entendidos podrás apreciar las diferentes técnicas que usa cada uno. Las más comunes son:

– “oshidashi” (empujar con fuerza hasta sacarle del dohyō)

– “yori-kiri” (coger al oponente del cinturón para tirarle o echarle fuera)

– la poderosa “uwate-nage” (tumbar al oponente con alguna llave de sumo chula).

Por supuesto hay muchas más técnicas, algunos luchadores son verdaderos profesionales de alguna en particular, otros crean sus propias técnicas de derribo, y otros sorprenden con cosas que nunca habíamos visto…

Lo que al principio parecía aburrido va poniéndose más emocionante ¿eh?

Las reglas son sencillas, pierde el luchador que salga fuera del dohyō (aunque solo sea pisarlo con el dedo meñique de un pie, como los torneos de Dragon Ball) o el que toque el suelo con cualquier parte de su cuerpo menos la planta del pie. Todo está permitido menos atacar a los ojos, tirar del pelo o golpear con el puño cerrado (por eso siempre se caracterizan los sumos por tener la mano abierta y golpear con la palma). Y una de las normas que más gracia me hace, también queda eliminado el luchador que pierda su ropa (¿?) o sea que si a alguien se le cae el calzoncillo, aparte de dejar aterrado a medio estadio… ¡pierde! vaya putada.

¿Y porque son tan famosos los rikishi? Normalmente los luchadores de sumo buenos y en altas posiciones son MILLONARIOS, eso es porque cuando mejor puesto tienes, más patrocinadores querrán “usarte” para anunciar sus productos.. y por lo visto pagan las mismas millonadas que en España pagan a la Belén Esteban por salir en la tele diciendo mamarrachadas. Los luchadores de sumo que no tienen tanta suerte y terminan abandonando la profesión sin haber alcanzado un alto puesto suelen abrir restaurantes de ramen o comida original de sumo, o se hacen entrenadores… o se hacen dobles de Bud Spencer xD.

En los últimos combates se nota más la pasión, y se llena el estadio muchísimo más

 

Esa es la lista de combates, los nombres de cada luchador y en rojo los que han ganado

 

INICIACIÓN AL SUMO Y TÉCNICAS

Hace unos años, National Geographic siguió durante meses las andanzas de un chaval en una ‘heya’ próxima al pabellón Kokugikan de Tokio, la meca del deporte, y descubrió un sistema realmente rígido. Los alumnos, de 15 ó 16 años, que deben medir más de 1,70 metros y pesar más de 75 kilos, llegan al internado con la educación obligatoria aprobada y, en el centro, pueden continuar con sus estudios, aunque su vida, claro, es el sumo: en entrenamientos matinales de cuatro horas aprenden las técnicas básicas, fortalecen sus músculos golpeando troncos y trabajan su flexibilidad para ser ágiles en cuclillas. Durante esas prácticas son tratados con severidad y deben cumplir las instrucciones de los monitores (normalmente ex luchadores), pero la verdadera dureza llega en la convivencia: prohibida toda distracción (sobre todo, los videojuegos), su parte del tatami en las habitaciones comunes debe estar impoluta, si no, reciben unos tremendos cachetazos con un palo.

La mayoría de aspirantes regresa a casa antes de acabar el primer curso, ha habido algún caso realmente grave (hasta un reciente fallecido) y para los supervivientes la recompensa tampoco es sumamente deseable. Una vez graduados, para alcanzar la cima deben ir acumulando victorias en torneos menores y ascender en un ránking (llamado ‘banzuke’) que, en realidad, premia poco. Entre las seis categorías profesionales del sumo apenas hay 600 combatientes y sólo 42, los mejores, los llamados ‘makuuchi’ viven de ello: los ‘juryo’ (que son 28), ‘makushita’ (120), ‘sandanme’ (200), ‘jonidan’ (185) y ‘jonokuchi’ (40) van tirando. De hecho, incluso la élite del deporte, los tres grandes maestros, llamados ‘yokozuna’, entre ellos el propio Hakuho, no pasan de los 400.000 euros al año, el salario medio de un beisbolista japonés.

Manda la Federación, mandan los organizadores, mandan las ‘heyas’ y, sobre todo, manda la tradición. En cada aspecto del sumo. Por ejemplo, en el calentamiento del combate: El 60% de las peleas, que consisten en empujar al rival fuera del ring (llamado ‘dojo’) o hacer que toque el suelo con alguna parte del cuerpo que no sea la planta de los pies. La acción no dura más de un minuto, pero la preparación siempre es extensa. Hay dos rutinas obligatorias. Una: colocarse frente al rival y estirar los brazos para corroborar que no se oculta algún arma. Y dos: enjuagarse la boca con el agua purificada, la ‘chikara-mizu’, y luego escupirla con fuerza. Entre ambas acciones los dos luchadores se estudian paseando por la plataforma, elevan una pierna y la dejan caer violentamente (una ‘shiko’) y lanzan sal al aire, una práctica procedente del sintoísmo que busca ahuyentar los malos espíritus.

Los mejores luchadores siempre rebasan los 150 kilos de peso y, aunque en su mejor momento guardan una fortaleza excelsa (Kotoshogiku dice que sólo tiene un 11% de grasa), en cuanto reducen sus entrenamientos (si se casan pueden vivir fuera de la ‘heya’) o se jubilan empiezan a padecer dolencias. Pocos mantienen sus rodillas a salvo, las operaciones de ligamentos son comunes, pero eso no es lo peor: las costumbres alimenticias a las que obliga el deporte suelen provocar diabetes, alcoholismo y problemas cardiacos. La esperanza de vida de un luchador ronda los 60 años, 20 años menos que cualquier ciudadano de Japón.

EL ARTE DE ENGORDAR PARA TRIUNFAR EN LA VIDA

Cuando las fronteras de tu cuerpo se fijan en más de 175 centímetros de estatura y entre los 140 y 200 kilos de peso, la vida puede ser un tanto dificultosa. Incluso miserable. Aunque eso depende de quién seas y a qué te dediques. O en qué país hayas nacido.

En Occidente, habitar un cuerpo obeso es, por lo general y en estos tiempos de curvas infartantes, cirugías plásticas, gimnasios y dietas, casi un estigma. Un delito. Un defecto imperdonable y criticable que la televisión, la moda y la publicidad no te dejarán olvidar, y que la sociedad en su conjunto te refregará en el rostro hasta hacerte sentir culpable.

Sin embargo, en muy pocas ocasiones o quizás en la única que existe sobre la faz de este planeta, rebosar gordura puede convertirte en parte de una élite, darte estatus de estrella, hacer de ti un personaje famoso y hacerte ganar mucho dinero y reconocimiento.

 

 

Esto es lo que sucede en Japón con los luchadores de sumo, una especie de deporte sacro en el que dos moles humanas se enfrentan a empujones, manotazos y cachetadas con la intención de expulsar al rival del círculo donde se realiza la lucha, o de hacerlo tocar el suelo con algo más que la planta de los pies. Un deporte tradicional ligado íntimamente a la historia, la mentalidad y los valores japoneses.

 

OBESOS PERO ELÁSTICOS

El primer mito que se hace pedazos es todo lo concerniente a su obesidad, porque si bien son grandes y gordos, los sumotori también son mucho más ágiles que una persona promedio, según reveló un estudio realizado por la Tokio Metropolitan University. Adicionalmente, un luchador de sumo tiene solo un 10 % de grasa en el cuerpo (el resto es masa muscular) y una elasticidad que le permite abrir las piernas hasta en un ángulo de 180 grados.

Ello, sin embargo, no impide que los luchadores se enfrenten a los problemas propios que se derivan de su gran corpulencia, pero sobre todo de vivir en Japón, un mundo diseñado a la medida de personas mucho más pequeñas y delgadas que ellos, donde los espacios son reducidos y estrechos y donde lo compacto reina en todos los niveles de lo cotidiano.

Cuando un luchador recorre el país, por ejemplo, prefiere movilizarse en tren bala (shinkansen) y siempre en la categoría Green Card (de lujo), donde los asientos son bastante espaciosos; todos ellos tienen prohibido manejar un auto porque no hay máquina en el mercado que pueda acomodarlos detrás del volante de forma segura; cuando ingresan a un local o restaurante, siempre deben hacerlo agachándose o incluso de costado; mientras que en los hoteles que se alojan solo pueden tomar una ducha, porque la tina es demasiado pequeña para su volumen.

Otro problema que se le presenta a la mayoría de los sumotori, como a cualquier otra persona obesa, es al momento de utilizar la taza del baño. Afortunadamente, en Japón es bastante común encontrar tazas de baño inteligentes que asean al usuario de forma automática, lanzando chorros de agua temperada y ráfagas de aire tibio para secarlo.

 

DIETA Y ENTRENAMIENTO

Dos son, según los especialistas, las razones que hacen a un luchador de sumo tan obeso, pero a la vez tan veloz: su dieta y el entrenamiento. Diariamente, un sumotori puede consumir hasta 20.000 calorías (de seis a ocho veces lo que consume un japonés adulto). El promedio, sin embargo, es de 9000 calorías al día, las cuales se ingieren en dos grandes comidas cuya base es el chanko nabe, arroz, cerveza y sake.

El chanko nabe es una nutritiva y balanceada sopa que contiene de todo: pollo, salsa de soya, pescado, hongos, cebolla, zanahoria y col, entre otros vegetales.

Adicionalmente, un luchador de sumo consume medio kilo de arroz en cada comida, pollo frito, ensalada de papa, pescado a la parrilla, hamburguesas, barbacoa de cerdo, fideos preparados de diversas formas y tofu, en una variedad que, como se ve, no distingue entre platillos japoneses y occidentales.

Luego de ingerir estas enormes cantidades de alimento al mediodía y de terminar con la primera sesión de keiko (entrenamiento), el sumotori toma una prolongada y obligatoria siesta para facilitar que el cuerpo convierta las calorías en grasa. En la tarde y dependiendo de la heya, a veces se realiza un entrenamiento mucho más suave para estudiar técnicas de combate.

Inmediatamente después de terminar la segunda comida, la cual se sirve a las 7:00 de la noche, los luchadores tienen tiempo libre hasta las 10:30, cuando deben estar en los dormitorios comunales, en el caso de los principiantes, y en sus habitaciones particulares, en el caso de los más antiguos.

Al día siguiente y durante el entrenamiento matinal que el sumotori realizará en ayunas, su cuerpo se moverá de forma más veloz, pero a la vez utilizando la menor cantidad de grasa posible, ya que tiene el estómago vacío. Esto le ayudará a conservar su volumen y corpulencia, a la vez que a ganar fuerza y elasticidad.

Si visitas una heya, no te debe sorprender el olor a sudor y cosas en descomposición que emana del piso de arcilla. (Hay luchadores que en cada entrenamiento pierden entre cuatro y cinco kilos, y todo lo botan en sudor)

El día de un sumotori comienza a las 5:00 de la mañana, cuando salta de la cama al doyo (arena de entrenamiento). Los luchadores profesionales duermen un poco más y se incorporan a las prácticas alrededor de las 8:00 de la mañana. A eso de las 11:30 se duchan y luego los peinan cambiándoles el estilo del moño todos los días.

Durante los días de torneo, la rutina de los sumotori cambia de forma drástica: se entrena menos, se come menos, se duerme más y se dedican largas horas a prepararse mentalmente para los combates.

Vida íntima

A pesar de las particularidades que rodean su vida diaria, los sumotori encuentran el tiempo y las fuerzas para mantener una vida sexual, en ocasiones bastante activa y con prostitutas profesionales.

“Digamos que es pequeño. Las tres cuartas partes de su cosita están escondidas por la grasa”, reveló en su blog Lemón, una prostituta que brinda sus servicios en un sopurando o soapland, una especie de baño turco cuyo costo puede llegar a superar los 400 dólares por sesión.

“Me sorprendí al ver que mi próximo cliente era un sumotori gordo y en kimono. Empecé mi trabajo y me pidió que lo hiciéramos con él acostado de espaldas, porque de otra forma no podía. Pero cuando comencé a buscárselo no lo encontraba, hasta que le levanté la panza. Al final terminamos haciéndolo de una forma bastante acrobática, y me sorprendió bastante ver cuánto podía abrir las piernas”, concluye Lemón.

La hora del retiro

A pesar del glamour y la fama que puede llegar a rodear la vida de un sumotori de la máxima categoría, lo cierto es que la mayoría de los luchadores nunca alcanzan a colocarse en el nivel profesional y, por ende, pasan toda su carrera en la heya.

Sin embargo, tanto los profesionales como los que no llegan a serlo se retiran antes de cumplir los 30 o 35 años, aquejados de dolencias hepáticas o forzados por las lesiones y fracturas causadas en hombros, codos y rodillas debido a los rigores de la lucha, el entrenamiento y su propio peso.

En la ceremonia de retiro, llamada danpatsushiki, el sumotori no solo pierde su nombre de luchador, sino el moño que tanto cuidó durante su carrera. El dinero que recibe como jubilación se calcula con base en las victorias obtenidas. Luego vienen trabajos eventuales, como guardias de seguridad, ujieres o recogedor de boletos en las arenas de sumo, labores que realizan como una muestra más de humildad antes de adelgazar y tratar de abrirse paso en otra carrera.

Algunos se convierten en cocineros —si aprendieron bien a preparar el chanko nabe— o en instructores o cazatalentos de sumo para diferentes heya. Otros, los menos, hacen carrera como comentaristas deportivos, que en cada narración o entrevista rememoran la gloria de la victoria o la frustración de la derrota

Dedicación total: como en otros deportes de alta competición, los luchadores de sumo deben dedicar su vida completamente a la práctica. Muchos viven en casas comunales, donde su entrenamiento y alimentación son rigurosamente controlados.

También para extranjeros: contrario a lo que se cree comúnmente, muchos extranjeros son luchadores de sumo. Tal es así que la Asociación Japonesa de Sumo tuvo que restringir su participación a solo uno por equipo.

No siempre fueron gordos: el tamaño corporal de los luchadores fue aumentando con los siglos, ya que la masa corporal es un factor determinante a la hora de ganar una contienda. No obstante, existen aún en la actualidad luchadores mucho más delgados que el promedio.

Entre los dos sexos hay diferencias: mientras los grandes campeones ingieren una ración de 20 000 calorías diarias, las japonesas no ven ninguna necesidad de sobrecargar su régimen alimentario. “Pretendo mantenerme en la categoría de menos de 65 kilos, así que intento comer equilibradamente”, dice Matsuo. Ana Fujita, de 21 años y entusiasta luchadora de sumo desde hace dos, vigila también su línea por razones prácticas: “Si engordo más, deberé combatir con chicas de más de cien kilos”, explica.

Futabayama

Gobernó el mundo del Sumo desde 1.936 hasta 1.944. Antes de su aparición, el Sumo Arena estaba bastante vacío, ya que la atención de la gente estaba centrada en la guerra con China. Pero según Futabayama incrementaba su lista de victorias, el Sumo Arena se calentaba cada vez más. Ganó 69 combates seguidos, record que todavía no ha sido batido. Futabayama ganó la Copa del Emperador 12 veces y podría haber ganado más si los torneos no se hubieran interrumpido por la guerra.

Haguroyama

Aprendiz de Futabayama. Su primera victoria en un Gran Torneo fue en 1.941. A pesar del hecho de que mucho sufrieron por el hambre y la ocupación americana, él continuó ganando. Fue Yokozuna hasta la edad de 37 años y se convirtió en el último Yokozuna de antes de la guerra..

Tochinishiki

Luchador estrella entre el final de los 50 y el principio de los 60. “Dubbed mamushi” o víbora de la arena, ya que una vez que agarraba el cinturón, no lo soltaba jamás. Alternó las victorias con Wakanohana. Consiguió vencer en 10 torneos.

Wakanohana I

Rival de Tochinishiki. También consiguió vencer en 10 torneos. Es el tío de los actuales luchadores Wakanohana y Takanohana. Posteriormente se convirtió en el Presidente de la Asociación Japonesa de Sumo.

Sadanoyama

Nació el 18 de Febrero de 1938. Llegó a ser yokozuna a pesar de que no era un luchador demasiado pesado. Ganó 6 torneos. Como Sho Sakaigawa fue nombrado el 7º director de la Asociación Japonesa de Sumo. En Octubre de 1997 el gobierno francés le concedió la Legión de Honor por haber llevado el sumo a Francia en 1995.

Kashiwado

Estrella del Sumo de los 60. Nació el 11 de Noviembre de 1.938. Su estilo muy masculino de pelear atrajo muchos aficionados. Sin embargo desde 1.963 se perdió muchos torneos debido a varias lesiones que sufrió. Sólo gano 5 Grandes Torneos, y fue apodado “el Yokozuna de cristal”. Murió de una insuficiencia hepática el 8 de Diciembre de 1.996.

Taiho

Fue promovido a Yokozuna a la edad de 21 años y 4 meses, consiguiendo así ser el más joven en alcanzar dicho rango. Taiho y Kashiwado fueron promovidos al mismo tiempo. Su status en la sociedad de la época era comparable a la popularidad de los Tokyo Giants y al pancake de huevo, la mayor golosina japonesa entonces. Ganó 32 torneos.

Wajima

El primer Yokozuna graduado escolar. Se le llamó “el hombre del brazo de oro”. Consiguió 14 victorias en otros tantos torneos. Fue expulsado del mundo del Sumo por abusar de sus derechos como maestro de heya.

Takanohana I

Hermano de Wakanohana I y padre de los actuales Wakanohana y Takanohana. Se le conoció como el príncipe del Sumo. Su rango más alto fue el de Ozeki y no fue el mejor de los mejores, pero tenía el glamour para atraer muchas aficionadas.

Takamiyama

Llegó a Japón en 1.964. Fue el primer luchador hawaiano en entrar en la división makunouchi y el primero en ganar la Copa del Emperador. Su agradable carácter y sus patillas le hicieron muy atractivo. Incluso apareció en anuncios de televisión. Todavía mantiene el record de ser el luchador que ha combatido en la máxima división durante 97 torneos.

Kitanoumi

Batió el record de Taiho de la más rápida promoción a Yokozuna por un mes. Le tocó el papel de villano del sumo debido a su gran chispa sobre el dohyo. Era el carácter contrario de Wajima. Sin embargo se rumoreaba que es una estupenda persona. Consiguió vencer en 23 torneos.

Chiyonofuji

Fue apodado “Lobo” y lo cierto es que el mote le quedaba bien. Fue la figura dominante en los 80 con 31 torneos ganados. El “Lobo” se retiró en Mayo de 1.991. Tomó esta decisión cuando fue vencido por el entonces Takahanada, llamado hoy Takanohana.

Konishiki

Se convirtió en el primer Ozeki Hawaiano en 1.987. La gente le conoce en el extranjero como “Dump Truck”. Aún hoy es el luchador más pesado. Su record de peso está en 284 kilos. Konishiki perdió su condición de Ozeki en 1.993 pero se esforzaba duramente para permanecer en la división makuuchi. El 26 de Agosto de 1.996 se convirtió en el primer luchador de Sumo que abría su página personal en Internet.

Ahora dice que su hobby es navegar por la red. Se retiró tras el Kyushu Basho de 1.997.

Mainoumi

Apodado “Mighty Mouse”. Es el más bajito y más ligero de los luchadores de Sumo actuales. Pesa 99 kilos y mide 1,71 m. de altural. Es uno de los pocos que pueden ejecutar distintas técnicas de Sumo en combates importantes. Se retiró tras el Kyushu Basho de 1.999.

Wakanohana III

Hermano mayor de Takanohana. Mide 1,80 m. de altura y pesa 130 kilos. Tras el Natsu Basho de 1.998 se convirtió en el 66º Yokozuna. Ha ganado 5 Grandes Torneos de Sumo. Se retiró durante el Haru Basho de 2.000.

Mitoizumi

Nació el 2 de Septiembre de 1962, mide 194 cm de altura y pesa 163 kilos. Fue muy popular por lanzar muy alta la sal y fue apodado “salador” cuando peleó en Londres en un koe en el extranjero. Entró en el mundo del sumo en 1978. Consiguió la Copa del Emperador en el torneo de Nagoya de 1992. Peleó en 1564 combates, colocándose así en el sexto puesto en el sumo moderno. Se retiró en el torneo de otoño de 2002.

Terao

Mide 1,85 m. de altura y pesa 116 kilos. Tiene una apariencia y un cuerpo que atrae a las admiradoras. Su padre fue el luchador de alto rango Tsurugamine, al igual que su hermano mayor Sakahoko. Terao hizo su debut en Nagoya en 1.979. Desde entonces ha disputado cerca de 1.359 combates, el record entre los rikishi actualmente en activo y el 5º mejor record en la historia del Sumo moderno. Este record se interrumpió el día después de que que se rompiera un dedo del pie derecho durante el torneo de Primavera de 1.997. Se retiró durante el Kyushu Basho de 2.002 a los 39 años.

Takatoriki

Nació el 26 de Septiembre de 1967, mide 180 cm de altura y pesa 147 kilos. Entró en el sumo en 1983. Fue promovido a komusubi en la primavera de 1991 y a sekiwake ese verano. Cayó hasta la parte baja de makuuchi en la prinavera de 2000, pero sorprendentemente finalizó ese torneo con 13 victorias y 2 derrotas para conseguir la Copa del Emperador, siendo el luchador más veterano que conseguía el triunfo por primera vez. Se casó con la hija del gran Taiho y tienen 3 hijos. Anunció su retirada durante el torneo de Septiembre de 2002.

Kyokushuzan

Nació el 8 de Marzo de 1.973 en Ulan Bator, Mongolia. Mide 1,82 m. de altura y pesa 125 kilos. Su nombre real es Daver Batbayal. Es el 6º luchador no japonés que consigue llegar a la división makuuchi. Es capaz de usar técnicas de Sumo variadas por lo que a menudo se le compara con Mainoumi. El Presidente de Mongolia le honró con la segunda condecoración más importante del pais, llamada “Workers Rad Flag Award”.

Takanonami

Llegó a conseguir el grado de Ozeki, aunque lo perdió definitivamente tras el Nagoya Basho de 2.000. Mide 1,95 m, y pesa 170 kilos. Ha conseguido la victoria en dos torneos. Se retiró durante el Natsu Basho de 2004.

Akebono

Fue el primer extranjero en la historia del Sumo en convertirse en Yokozuna, lo que hizo en 1.993. Akebono es el luchador más alto de los competidores con sus 2,02 metros y pesa 230 kilos. Al igual que los hermanos Hanada hizo su debut en 1.988. Ha ganado 11 torneos hasta la fecha, entre ellos el Nagoya Basho celebrado en Julio de 2.000 después de más de 3 años sin conseguir la victoria. Se retiró en Enero de 2.001

Takanohana

Fue uno de los más grandes Yokozunas del sumo moderno. Mide 1,85 y pesa 160 kilos. Ha ganado 22 torneos. Fue promovido a Ozeki a la edad de 20 años y 5 meses, convirtiéndose así en el más campeón más joven de la historia moderna del Sumo. Es Yokozuna desde el Kyushu Basho de 1.994, y se retiró durante el Hatsu Basho de 2.003 al no poder superar una lesión de rodilla que le tuvo apartado de la competición durante más de un año.

Musashimaru

Nacido el 2 de Mayo de 1.971 en Oahu Hawai. Mide 1,91 m. de altura y pesa 202 kilos. Ha conseguido la ciudadanía japonesa en Enero de 1.996. Se convirtió en Ozeki en el torneo de Año Nuevo de 1.994. Consiguió doce victorias en otros tantos torneos. Fue promovido a Yokozuna tras el Natsu Basho de 1.999 y se retiró durante el Kyushu Basho de 2.003.

Musoyama

Nació el 14 de Febrero de 1972. Mide 183 cm. de altura y pesa 174 kilos. Fue campeón de sumo a nivel nacional escolar y consiguió el título de yokozuna amateur en 1992. Abandonó la Universidad Senshu para hacerse profesional en 1993. En sólo 4 torneos alcanzó la división makuuchi. En primavera de 1994 fue promovido a Sekiwake por primera vez. Desde 1996 fue considerado como un luchador con potencial suficiente para llegar a Ozeki. Ganó la Copa del Emperador en Enero de 2000 y fue promovido al rango de ozeki tras el torneo de primavera, pero perdió el rango tras el torneo de verano, aunque lo recuperó dos meses más tarde.

Kaio

Nació el 24 de Julio de 1972, mide 184 cm. de altura y pesa 172 kilos. Entró en el sumo en la primavera del 88 y en la división makuuchi en el verano del 93. Fue promovido a sekiwake en 13 torneos, la promoción más rápida después del periodo Showa. Ha ganado premios especiales en la máxima categoría 15 veces, la tercera mejor marca. Se casó con una antigua luchadora en Junio de 1999. Increíblemente popular en el Kyushu Basho, ya que él es de Fukuoka. Consiguió su primera Copa del Emperador en el torneo de Mayo de 2000 siendo komusubi. Fue promovido a ozeki tras el torneo de verano de 2000. Ha conseguido cinco yushos.

Chiyotaikai

Nació el 29 de Abril de 1976, mide 181 cm de altura y pesa 158 kilos. Fue un pandillero en su ciudad natal de la Prefectura de Oita. Hizo su debut en el sumo en Noviembre de 1992 y fue promovido a ozeki en Marzo de 1999. Era conocido por los enormes empujones que da a sus rivales. Ha ganado tres veces la Copa del Emperador. El 13 de Enero de 2010, tras haber caído a sekiwake y tras perder sus primeros tres combates en el Torneo de Año Nuevo, decidió retirarse.

Tochiazuma

Nació el 9 de Noviembre de 1976, mide 180 cm de altura y pesa 146 kilos. Su padre fue el antiguo sekiwake Tochiazuma. Entró en el sumo profesional en 1994. Fue promovido a ozeki en el torneo de Año Nuevo de 2002 y además ganó ese torneo. Ha conseguido 3 Copas del Emperador.

Asashoryu

Nació el 27 de Septiembre de 1980 en Ulna Bator, Mongolia. Mide 185 cm de altura y pesa 137 kilos. Hizo su debut en el sumo en Enero de 1999. Tiene el record de la promoción más rápida. Llegó a juryo en Diciembre de 2000, a makuuchi en Enero de 2001, alcanzó el grado de ozeki en Septiembre de 2002 y fur promovido a yokozuna después de ganar el torneo de Año Nuevo de 2003. Ha ganado la Copa del Emperador en 25 ocasiones. Se retiró tras conseguir la victoria en el Hatsu Basho de 2010.

Hakuho

Nació el 11 de Marzo de 1985 en Ulan Bator, Mongolia. Mide 1,92 cm. y pesa 153 kilos. Fue promovido al rango de ozeki antes del torneo de Mayo de 2006, en el que consiguió su primera Copa del Emperador con 14 victorias. Fue promovido a Yokozuna tras el torneo de Mayo de 2007. Tiene un total de 31 títulos de la máxima categoría.

Harumafuji

Nacido el 14 de abril de 1984, mide 1,85 cm. y pesa 128 kilos. De Mongolia, fue promovido al rango de ozeki en el torneo de Año Nuevo de 1009, cambiando su nombre de Ama a Harumafuji. Consiguió su primera victoria en mayo de 2009, y en el torneo de otoño de 2012 consiguió su cuarto título y la promoción a yokozuna el 26 de septiembre, teniendo en la actualidad 6 títulos de la máxima categoría.

Hakuho ya es leyenda del sumo – MARCA.com

El luchador de sumo Hakuho se impuso este domingo en el torneo de Fukuoka (suroeste de Japón) e hizo historia al igualar el récord de campeonatos ganados por el legendario Taiho, que logró …

http://www.marca.com/2014/11/23/mas_deportes/otros_deportes/1416759115.html

 

LAS MUJERES EN EL SUMO

 

Con 19 años y 60 kilos, Sayaka Matsuo, se lanza a la arena y mira sin miedo al ‘sumotori’ que tiene enfrente, un luchador que la dobla en peso y tamaño, ilustrando la creciente presencia de las mujeres en este deporte tradicionalmente masculino. Tras recibir un masaje en el cuello y los hombros, se sitúa en posición de combate, con su ‘mawashi’ (cinturón de tela) atado a las bragas de licra, antes de lanzarse contra su adversario masculino. Aprovechando la enorme diferencia de peso, Matsuo se apoya contra su rival y logra empujarle con determinación a través de toda la arena. “Lo más duro es la colisión inicial. Duele, es fácil lesionarse. Pero con la práctica, te haces más fuerte”, explica la joven a la AFP . Para ella, se trata de una pasión que le viene de familia: su padre fue sumotori profesional. Con 5 años, se inició en las técnicas del combate y ahora forma parte del restringido círculo de las mujeres que practican sumo en Japón.

 

CURIOSIDADES

 

La danza es fundamental: antes de cada contienda los contrincantes realizan un ritual de danza destinado a expulsar los malos espíritus del ring.

Dedicación total: como en otros deportes de alta competición, los luchadores de sumo deben dedicar su vida completamente a la práctica. Muchos viven en casas comunales, donde su entrenamiento y alimentación son rigurosamente controlados.

También para extranjeros: contrario a lo que se cree comúnmente, muchos extranjeros son luchadores de sumo. Tal es así que la Asociación Japonesa de Sumo tuvo que restringir su participación a solo uno por equipo.

No siempre fueron gordos: el tamaño corporal de los luchadores fue aumentando con los siglos, ya que la masa corporal es un factor determinante a la hora de ganar una contienda. No obstante, existen aún en la actualidad luchadores mucho más delgados que el promedio.

Entre los dos sexos hay diferencias: mientras los grandes campeones ingieren una ración de 20 000 calorías diarias, las japonesas no ven ninguna necesidad de sobrecargar su régimen alimentario. “Pretendo mantenerme en la categoría de menos de 65 kilos, así que intento comer equilibradamente”, dice Matsuo. Ana Fujita, de 21 años y entusiasta luchadora de sumo desde hace dos, vigila también su línea por razones prácticas: “Si engordo más, deberé combatir con chicas de más de cien kilos”, explica.