La plaza de San Marcos De Venecia

La plaza de San Marcos De Venecia

“El salón más hermoso de Europa”, así definió Napoleón la Piazza San Marco después de invadir Venecia. Este lugar famoso en el mundo entero es un lugar de confluencia y de paseo; se articula en dos pasos que forman una escuadra, separadas por el campanile. La Piazza es la única en Venecia que tiene derecho a llamarse así, tiene forma de trapecio y la Piazzeta de cuadrado y son las dos partes que forman el conjunto de San Marco.

En la actualidad el amplio espacio trapezoidal (176 m de largo y 82 de ancho), está limitado al Norte por las Procuradurías Viejas, reconstruidas en el siglo XVI y se encuentran frente a las Procuradurías Nuevas. Entre las dos, al Oeste, el Ala Napoleónica de estilo neoclásico, construida a principios del siglo XIX por orden de Napoleón sobre los restos de la Iglesia de San Geminiano. En su cara posterior las Pocuraducirias Nuevas limitan con los Jardines Reales o Giardinetti Reali, un bonito parque que se abre sobre la laguna.

Bajo los arcos de las Procuradurías Viejas se encuentran el Café Quadri, abierto en 1775 por el famoso Giorgio Quadri como café turco, que hace juego con el también célebre Café Florian abierto en 1720. Por los veladores de este salón en forma de plaza han desfilado celebres personajes como Canova o Goldoni; pero la verdaderas estrellas son el Campanile, la Basílica y el Palacio del Dux o Ducale.

Del conjunto también destacan La Torre del Orologio y el Pavimento de la Plaza.

Estas dos enormes columnas de granito que lucen en la piazzeta forman parte de los múltiples tesoros traídos de Constantinopla. Probablemente construidas por Nicoló Barattieri en 1172, el también arquitecto del primer puente de Rialto.

La zona entre las dos columnas ha tenido diferentes funciones a lo largo de los tiempos. La primera se estableció como forma de pago para el arquitecto de las columnas, a quien se le concedió instalar mesas de juego; posteriormente allí se instalaba el patíbulo a mediados del siglo XVIII.

La Columna Oeste está precedida por una estatua de San Teodoro, patrono de la ciudad hasta el advenimiento de los restos de San Marco en 828 d.C. La estatua que luce actualmente es una copia, el original se guarda en el Palacio Ducal.

La Columna Este pertenece a San Marco, se encuentra coronada por un león de bronce símbolo del santo patrono. La pieza se cree originalmente fue traída de la china y reformada en la ciudad para cambiar su aspecto al de un león alado.

Biblioteca Sansoviniana. Biblioteca Marciana. Librería Sansoviniana.

La biblioteca fue diseñada por el arquitecto toscano Jacopo Sansovino, y considerada por los críticos entre ellos Andrea Palladio como uno de los edificios más bellos de la época.

El edificio está rematado por una serie de estatuas de dioses de la mitología. Durante su construcción en el año 1537 la bóveda se vino abajo y Sansovino fue culpado y encarcelado, luego quedó en libertad gracias a amigos influyentes.

En lo alto de la magnifica escalera se puede contemplar un curioso mapa de Jacopo de Barbari que muestra Venecia a la vista pájaro, que data del 1500.

El salón principal interior está decorado con suntuosidad. El Veronés ganó un premio por los frescos del techo Aritmética, Geometría y Música.

El Campanile

El actual Campanile es del siglo XX, fue necesario reconstruirlo completamente después que se desplomara. La reconstrucción fue realizada con los mismos materiales que se construyó originalmente: ladrillos de Bérgamo. En la punta del Campanile a 96 m. hay un precioso ángel dorado que se encuentra a merced del viento indicando su dirección.

Este edificio es de sección cuadrada con pilastras planas y un campanario con arcadas sobre el que se apoya el pedestal cúbico que sostiene la flecha.

Antiguamente el Campanile servía para hacer acrobacias, también para enjaular a los curas blasfemos e incluso de observatorio. Actualmente el Capanile tiene dos ascensores y un mirador lleno de turistas fotografiando la preciosa vista del conjunto de San Marco.

El edificio, ricamente decorado, presenta tres arcadas separadas por columnas que encuadran unas hornacinas que albergan estatuas de Minerva, Apolo, Mercurio y la Paz. En la parte superior se pueden contemplar unos relieves que representan, de izquierda a derecha, La Isla de Candía, Venecia simbolizada por la Justicia y la Isla de Chipre. En la fachada, la terraza está rodeada por una barandilla cuya reja central fue diseñada por Antonio Gai.

Al Campanile se accede a través de la Loggieta Sansoviana. Esta obra fue realizada entre 1537 y 1549 y antiguamente acogía al cuerpo de guardia del Dux.

Procuradurías viejas

En el siglo XII estas antiguas logias eran de estilo véneto-bizantino y servían como residencia a los procuradores. Posteriormente fueron reconstruidas hasta el primer piso, por el arquitecto Mario Codussi. Tras el incendio que destruyó el edificio en 1512, se encargó a Bartolomeio Bon y a Guglielmo Gridi la nueva reconstrucción de las Procuradurías Viejas. Sansovino finalizó el trabajo en 1532. Coronadas con una cresta similar ala del Palacio del Dux, presentan un pórtico con cinco arcadas y dos pisos de logias continuas inspiradas en el esquema bizantino

Procuradurías nuevas

Se edificaron en el solar del hospicio Orseolo. Las obras comenzaron bajo la dirección de Scamozzi y fueron terminadas por Longhena durante la primera mitad del siglo XVII Durante el gobierno de Napoleón estos edificios se llamaron Palazzo Reale.

Aunque la entrada del Museo Correr se encuentra en el Ala Napoleonica, el edificio de las Procuradurias Nuevas se encuentra ocupado por la colección de dicho museo.

Ala Napoleonica o Novissima

Este lado vino a cerrar el trapecio del conjunto de la Piazza San Marco, fue he cha construir por Napoleón sobre el solar que ocupaban los restos de la destruida Iglesia de San Geminiano. En el Ala Napoleonica se encuentra la entraday alguna de las salas del Museo Correr.

La entrada del Museo Correr permite también la entrada a la Biblioteca Sansoviana y al Museo Arqueológico.

Fue fundado por el millonario Abbot Teodoro Correr, quien lego a la ciudad de Venecia toda su colección de obras de arte.

Las primeras salas son de estilo neo-clásico y acogen esculturas tempranas de Antonio Canova. El resto de la primera planta cubra la historia de la República Veneciana, mostrando mapas, monedas, armaduras y objetos relacionados con la ciudad de los Dux.

En la segunda planta, el Museo del Risorgimento está dedicado a la historia de la ciudad hasta que Venecia pasó a formar parte de Italia en 1866. Aquí también se encuentra la Quadrería, o sala de los retratos. Los lienzos se encuentran ordenados cronológicamente y permiten seguir la evolución de la pintura veneciana.

Destacan obras como el Retrato del hombre del Gorro Rojo y las Dos Mujeres. También son importante la Piedad y Dédalo e Icaro.

Torre dell’Orologio

Esta preciosa torre renacentista del reloj se alza en la zona norte de la piazza, sobre el arco que lleva a la Mercerie. Construida en el siglo XV, se cree que al sección central la diseñó pensando en los marinos, mostrando las fases de la luna y el zodiaco.

Debido a una compleja restauración en la torre, el mecanismo del reloj se expone en la actualidad en el Palacio Ducale. Durante la semana de la Ascensión, la gente acude a las horas en punto para observar como se asoman los Reyes Magos de unas portezuelas para adorar a la Virgen y al Niño, cuyas figuras están en una hornacina sobre el reloj. En lo más alto las dos enormes figuras de bronce conocidas como los mori, o moros, por su pátina oscura, toan la campana cada hora.

Y por supuesto, los caballos

 

Los expuestos

los originales

Estan en un museo para protegerlos de las inclemencias del tiempo

Uno de los monumentos más representativos de la ciudad de Venecia es la Basílica de San Marcos, el principal templo católico de la ciudad y una de las obras maestras de la arquitectura bizantina. Entre los detalles más característicos de la Basílica están las cuatro estatuas de caballos que se exhiben en la terraza de la cubierta de su fachada. Estas cuatro imponentes estatuas metálicas no son originales del edificio; fueron traídas desde Constantinopla a principios del siglo XIII y tienen una curiosa historia, llena de misterio e incidentes.

La parte «veneciana» de la historia de estas estatuas comienza a finales del siglo XII. Ante el fracaso de la Tercera Cruzada (la de Ricardo Corazón de León y Federico I Barbarroja) en su intento de reconquistar Jerusalén, el papa Inocencio III convocó una Cuarta Cruzada, que reunió un ejército formado fundamentalmente por nobles franceses y holandeses. Este ejército jamás llegó a Tierra Santa; en su lugar, se aliaron con los venecianos para atacar el Imperio Bizantino y deponer a su emperador, Alejo III. Los cruzados acabaron conquistando la capital, Constantinopla, en 1204, y tras varios días de saqueos y pillaje, sin respetar ni siquiera las iglesias, acabaron reuniendo un enorme botín que se repartieron entre ellos.

Entre la parte de lo saqueado que se llevaron los venecianos estaba un conjunto escultórico que desde hacía siglos decoraba el famoso Hipódromo de la ciudad. El conjunto representaba a una cuádriga triunfal, y estaba compuesto por cuatro caballos, la cuádriga y un auriga. Se desconoce qué fue del resto del conjunto, pero los cuatro caballos fueron llevados a Venecia por orden del dux Enrico Dandolo, para ser luego instalados en la Basílica en el año 1254, como símbolo del poder de la república veneciana.

Es muy poco lo que se sabe de los caballos antes de que los venecianos se hicieran con ellos. Se sabe que llevaban mucho tiempo en el Hipódromo, pero poco más. Hay un texto datado en el siglo VIII o IX, titulado Parastaseis syntomoi chronikai (Breves notas históricas) sobre la ciudad de Constantinopla y sus monumentos, en el que se menciona la presencia de unos caballos dorados en el Hipódromo que habrían sido traídos de la isla de Quíos, en el mar Egeo, durante el reinado de Teodosio II (408-450 d. C.). Es posible que se tratase de los mismos, aunque no se puede asegurar al 100%.

Aparte de eso, no se sabe ni quién las fabricó, ni donde, ni en qué fecha, ni el motivo que propició su creación. Por no saber, ni siquiera se sabe con seguridad si son de origen griego o romano. Los estudios que se han hecho sobre ellas para averiguar la fecha aproximada de su fabricación dan un margen muy amplio, entre el siglo IV antes de Cristo y el siglo IV de nuestra era. Las estatuas miden unos dos metros y medio de largo, con una altura máxima de 2’38 metros (1’31 metros en la cruz) y pesan entre 850 y 900 kilos cada una.

Durante años se creyó que las estatuas eran de bronce. Pero un análisis moderno reveló que, sorprendentemente, las estatuas están hechas casi en un 97% de cobre, seguramente porque su creador buscaba que tuvieran un brillo dorado más llamativo y parecido al del oro. Este dato, unido a ciertas peculiaridades de su factura y estilo, lleva a pensar que son de fabricación romana, lo que desmentiría los extendidos rumores de que son obra de alguno de los grandes escultores griegos de la antigüedad, como Lísipo (390-318 a. C.), Praxíteles (c. 400-c. 320 a.C.) o Fidias (c. 500-431 a. C.).

Durante casi seis siglos, los caballos se mantuvieron imperturbables en la fachada de la Basílica, dominando desde las alturas la Plaza de San Marcos, hasta que un tal Napoleón Bonaparte se hizo con el poder en Francia. Las Guerras Napoleónicas sembraron el caos por toda Europa y, en 1797, las tropas francesas invadían el territorio de la ya decadente República de Venecia (que sería luego repartido entre franceses y austríacos) y tomaban su capital casi sin oposición. Napoleón quedó prendado de los caballos de San Marcos, viéndolos como lo que eran: símbolos del poder de la ciudad. Y, como tales, decidió apropiarse de ellos y se los llevó a París.

Los caballos estuvieron durante algún tiempo expuestos al público, con un cartel propagandístico que rezaba: «Llevados desde Corinto a Roma, de Roma a Constantinopla, de Constantinopla a Venecia, de Venecia a Francia: ¡están al fin en un país libre!». Cuando en 1808 se terminó la construcción del Arco del Triunfo del Carrusel, construido para conmemorar sus victorias militares, el emperador decidió colocar los caballos en lo alto del Arco. Allí estuvieron hasta 1815; tras la caída de Napoleón, el emperador austriaco Francisco I dispuso que los caballos fueran restituidos a su emplazamiento original, encargando la misión a un capitán del cuerpo de Ingenieros del ejército británico, William John Dumaresq (quien también se encargó de regresar el león alado de la piazzetta de San Marcos, que los franceses habían colocado frente al Hôtel des Invalides). Tiempo después se colocaría sobre el Arco del Triunfo una réplica en bronce de los caballos.

A partir de aquel momento las estatuas permanecieron en la fachada de la Basílica (salvo durante un breve periodo en 1981 en que formaron parte de una exposición itinerante y fueron exhibidas en París, Londres, Nueva York y México D. F.) hasta que a mediados de la década de 1980 las autoridades decidieron retirarlas de su ubicación para protegerlas de los efectos del clima, la contaminación y la actividad animal, y sustituirlas por unas réplicas. Desde entonces los originales se guardan en la exposición permanente que hay en el interior de la Basílica.