El Palacio Del Agua , Estambul

 

(«OFF TOPIC»
Hace un año, vi una pelicula horrorosa basada en un horroroso libro de dan brown, Pero la parte final se rodo en un sitio fantastico
«FIN OFF TOPIC»)

 

En una ciudad eternamente asediada como fue Constantinopla, la existencia de depósitos de agua era una necesidad vital ante el posible riesgo de inutilización del Acueducto de Valente y de su preciada agua fresca; por eso el Imperio Bizantino diseñó un gran número de almacenes subterráneos con el fin de garantizar que la ciudad nunca tuviera que sucumbir por la espada de la sed, así de esta necesidad nació la conocida como Cisterna Basílica (Yerebatan Sarayı en turco), una imponente a la vez que bella obra de ingeniería, que fue auspiciada por el emperador Constantino I el Grande (siendo ampliada y reformada por Justiniano) y que abasteció durante siglos al Gran Palacio de Constantinopla y a la basílica de Santa Sofía.

 

 

La caída de la ciudad a manos otomanas en 1453 hizo que esta joya arquitectónica (como otras similares) permaneciesen en el olvido oficial durante años, aunque algunos habitantes mantuvieron el conocimiento de su existencia.

En 1545, los relatos sobre pozos subterráneos donde incluso se pescaban peces atrajeron la atención de Petrus Gyllius un investigador, que al servicio de los reyes de Francia, se encontraba en la ciudad recuperando manuscritos bizantinos; tras encontrar un acceso en el sótano de una casa en Sultanahmet, descubrió con sorpresa y admiración este mundo secreto que plasmaría en detalle en un libro posterior sobre su viaje.

 

 

 

Pese al redescubrimiento de las cisternas bizantinas, las autoridades otomanas no mostraron un especial interés en las mismas, de hecho, fueron usadas fundamentalmente como vertedero de residuos.

 

 

Será la llegada a Estambul de numerosos escritores románticos extranjeros (que se veían atraídos por el exotismo otomano) los que pongan en valor de nuevo el monumento, al narrar vivamente el placer que les producía las excursiones furtivas a este auténtico Palacio de Agua.

Con todo el complejo permanecerá cerrado al gran público hasta el año 1987, cuando el gobierno local restaura y acondiciona el espacio, creando un museo que a día de hoy es uno de los más visitados del país.

 

 

 

La cisterna siempre sorprenden a los turistas ya que al ver su difícil acceso nadie se hace a la idea de la enorme extensión que ocupa, hasta el punto que muchos lo conocen como el Palacio sumergido.

Una vez dentro la mayoría de los visitantes experimentan un verdadero placer visual al observar como cientos de columnas se elevan desde las aguas creando una sucesión de arcos y bóvedas, que distribuidas en perfecta simetría, son iluminadas por unas cálidas luces que generan la impresión de estar en una Catedral de agua.

 

 

Un conjunto único de 143 metros de largo por 65 de ancho, cuya capacidad máxima era de alrededor de 80.000 metros cúbicos de liquido elemento traído por complejas conducciones desde el propio Acueducto de Valente