EL TEMPLO BUDISTA DE BOROBUDUR (JAVA): LA POSIBLE TUMBA DE BUDA

 

 

 

El templo de Borobudur es el nombre con que se conoce al mayor templo budista del mundo. Situado en lo que se denomina el Jardín de Java, el templo budista de Borobudur, es una gigantesca montaña artificial de piedras talladas elevada hacia el año 800, en un valle rodeado de selvas, arrozales, y volcanes activos, en el centro de la isla de Java en Indonesia.

 

 

Pero el templo de Borobudur es realmente un Mandala, un mapa del universo cósmico, y de la mente humana: Un punto de integración, unión, y conexión. Según la filosofía budista, en un peregrinaje hasta la cima, alcanzaremos el preciado Nirvana; es decir, (de forma muy sintetizada) nos liberaremos del sufrimiento o dukkha, y del ciclo de reencarnaciones a los que nuestra mente está encadenada. El templo de Borobudur es una montaña mágica que representa de forma simbólica y visual, el peregrinaje de nuestra mente por los niveles cósmicos hasta alcanzar la felicidad absoluta, la serenidad de la mente, y la armonía con el universo: el estado de sabiduría y pureza mental absolutos.

 

 

El viajero, durante su camino de ascenso y peregrinaje por este templo piramidal de 5 km de recorrido, va contemplando una sucesión de cientos de estatuas de Buda, bellamente talladas, y de asombrosos relieves que muestran iconográficamente las enseñanzas y las vidas, del gran maestro del Budismo.

 

 

El templo de Borobudur, es el monumento más grande en honor a Buda, fue levantado entre los años 750 y 850 por los reyes de la dinastía Sailendra, según se cree, originarios del sur de la India.

 

 

Su estructura consta de seis plataformas cuadradas coronadas por otras tres circulares; está decorado por 2.672 paneles de relieve, y 504 tallas de Buda. En su punto más elevado, el santuario alcanza los 42 metros de altura. Otra de las curiosidades de este grandioso monumento es que para su construcción se necesitaron más de dos millones de bloques de piedra.

 

 

La zona en la que se ubica el templo de Borobudur es, igualmente, excepcional: Esta zona, fértil y exuberante, está considerada como “el Jardín de Java”, y supone para los locales un lugar sagrado.

 

 

El templo de Borobudur está coronado por volcanes activos, y en tiempos pasados se situaba sobre una laguna, seca en la actualidad, sobre la que el santuario “parecía flotar

La base del monumento está formada por relieves que muestran la filosofía budista, donde las buenas acciones son recompensadas con la reencarnación como una forma superior de vida, mientras que las acciones opuestas, son castigadas con reencarnaciones inferiores.

 

 

En el templo de Borobudur los conceptos de causa y efecto, o el karma budista, son fundamentales. El peregrinaje se inicia desde la base, en sentido de las agujas del reloj, y llega hasta la estupa superior o Nirvana, 5 kilómetros después.

Una vez que se alcanza el Nirvana (la estupa central), admiramos a Buda, completamente al descubierto, a contraposición de los niveles anteriores: es la metáfora del estado de liberación del Samsara o sufrimiento, y del desprendimiento de las cadenas que unen al ser humano a lo material.

 

 

La historia del templo de Borobudur está envuelta en un halo de misterio: El santuario fue abandonado por causas desconocidas. Los historiadores y arqueólogos barajan varias hipótesis, entre las que destacan la hambruna que asoló Java en el siglo XI y que obligó a sus habitantes a emigrar a otras islas; otras fuentes señalan las devastadoras erupciones del volcán Merapi; otras hipótesis hacen referencia a la llegada del Islam en el siglo XV; y otros historiadores simplemente, aluden que fue abandonado por considerarse un lugar maldito…

 

 

 

Sea como fuere, el templo de Borobudur permaneció sepultado durante siglos, bajo las cenizas de una erupción volcánica, y de la frondosa vegetación de la selva de Java. No obstante, el monumento nunca llegó a hacer del todo en el olvido: los habitantes más ancianos sabían de su existencia, y de las leyendas que lo envolvían.

No sería hasta el siglo XIX cuando, bajo la administración del Imperio Británico, un gobernador inglés aficionado a las antigüedades, y de nombre Thomas Stamford Raffles, fue alertado de la existencia de la gran estupa, lo que llevaría a su re-descubrimiento un tiempo después por el ingeniero neerlandés H. C. Cornelius, enviado por Raffles.

 

 

 

Tras arduas tareas de restauración llevadas a cabo por la UNESCO entre los años 70 y los 80, el templo de Borobudur fue finalmente nombrado Patrimonio de la Humanidad en 1991. El templo de Borobudur ha soportado el paso del tiempo, las violentas erupciones volcánicas, los numerosos terremotos que asolan la zona, hasta incluso, violentos ataques terroristas, pero afortunadamente, ha sobrevivido a todo ello.

 

 

 

Actualmente es un importante centro de peregrinación budista, y uno de los lugares más impresionantes que existen en el mundo. El templo de Borobudur se encuentra a 40 kilómetros del sultanato de Yogyakarta.

Cuando a comienzos del siglo XIX los exploradores británicos y holandeses recorrieron la isla de Java, el templo de Borobudur seguía oculto entre las brumas del tiempo.

Su descubrimiento causó un gran asombro en los círculos de investigadores de Europa. Pero la sorpresa fue aún mayor cuando, en la plataforma superior, debajo de una gran estupa, se halló una urna metálica cerrada que indicaba que el templo de Borobudur habría sido un gigantesco relicario. Las investigaciones concluyeron con la hipótesis de que la urna podría haber contenido las cenizas del mismísimo Buda, exhumadas en India, en el siglo III a. C.

 

 

Sin embargo, poco después, la urna despareció misteriosamente, y nunca más fue encontrada. Así que, el misterio de que el templo de Borobudur podría haber sido el sepulcro del gran maestro del Budismo, permanecerá para siempre.