6.- Los Soldados Rusos

 

Prepárense los correajes, agarren sus armas y subámonos a lomos de los T34, iniciamos un viaje de reconquista y mas allá, el objetivo es Berlín¡¡¡¡

 

Nos vamos de la mano de Michael Jones, Historiador y miembro de la Real Sociedad Británica de la Historia, especialista en la segunda guerra mundial.

 

 

A través de los diarios de participantes observaremos un poco como eran aquellos rusos, que sentían, que les movía a luchar? Porque eran capaces de comportarse con heroísmo en el campo y con salvajismo inhumano en la zona civil?
Para empezar el ejército ruso se componía de millones de hombres, durante la guerra se movilizo a mas de 30 millones, tenieno casi 9 millones de muertos, la de heridos imaginen ustedes…
En todo ese ejercito hubo más de 800.000 mujeres , 200.00 de ellas fueron condecoradas y hubo más de 100.000 francotiradoras, 49.509 técnicas de señales, 15.290 operadoras de metralletas y 6.097 en unidades de artillería, ninguna fue obligada a luchar. En el libro aparecen muchas, entre ellas Roza Sanina.

 

 

El libro avanza según avanza la guerra, con diarios del momento, veremos muchos terminados trágicamente, también intercala los diarios de un alemán, que este por lo menos llega hasta Alemania, buen marrón se come el amigo
Es un viaje al oeste terrible y muy doloroso, en una guerra total que muchos no entienden ni comprenden, que hicimos? Por que nos atacan? Y a medida que el avance continua son testigos de las atrocidades alemanas, algunas cifras orientativas “En enero de 1945, la Unión Soviética había perdido por la guerra a más de 26 millones de soldados y civiles. Los alemanes habían dejado en ruinas 1.700 ciudades y 70.000 pueblos rusos, habían destruido más de 6 millones de edificios, 84.000 colegios, 43.000 bibliotecas, 40.000 hospitales y 400 museos.”

 

 

Imaginen la escena, fácilmente en las unidades soviéticas habría un ucraniano, un bielorruso, alguien con algún amigo, conocido, familiar, en un pueblo, aldea o ciudad cercana. Y descubre que los han metido en un granero y le han prendido fuego, o están colgados en el huerto, o en el fondo de un pozo o mina, en una fosa cercana…
A todo esto sumemos el descubrimiento de los campos de Majdanek y Auschwitz y los campos de civiles rusos con enfermos de tifus.
Añadamos ahora un poco de propaganda:
«¡Soldados del Ejército Rojo, arrancad por la violencia el orgullo racial de las mujeres alemanas!…¡Violad, destruid, matad!»
“Matadlos, matadlos a todos en el vientre de sus madres”
Y asi desde verano del 42 hasta poco antes de entrar en berlin…
El coctel esta servido, no todas las unidades se comportaron de igual manera, y hubo intentos de controlarlo, pero dependía del oficial al cargo.
La entrada en Prusia oriental es a sangre y fuego, la marea roja lo arrasa todo, los civiles en las carreteras son ametrallados desde el aire o aplastados por vehículos, las poblaciones arden, la propaganda de Goebbels sigue funcionando, pero ya no es necesaria, el ejército alemán es perfectamente consciente de lo que se les viene encima, así que lucharan todavía con más energía, ahora defienden su tierra.

 

 

¿Me escuchas, Vova? ¿No he llegado tarde?
Hablemos en la brecha hoy con calma.
¿Por qué no nos escribes
ni al padre, ni a la madre, ni a la hermana?

No puedes levantar más la cabeza,
no puedes ya mover tus manos de hombre,
no puedes ya secarte más las lágrimas
ni pueden respirar más tus pulmones.

¿Por qué tus ojos guardan para siempre
ese rotundo azul tan suyo, Vova?
Con tus párpados tristes, calcinados,
¿no volverás a ver ninguna aurora?

Mira a través de las enredaderas
una casa radiante, en fresca sombra.
Mira los puentes sobre abruptas quiebras
que tender tú soñabas. ¡Vaya obras!

Dime, ¿vendrá a verte esta mañana
la que de inquietud llena tu vida,
la de los rizos áureos, la mejor,
la que a nombrar yo no me atrevería?

¿Oyes los cañonazos?
Son los nuestros, en rápida ofensiva.
Sonó la hora. Vova, levantémonos,
vamos a combatir con energía.

Y me responde mi hijo entrañable
– en llamas la cabeza, el cuerpo inerte –
desde la lejanía inabarcable
que atraviesa todos los frentes:

“Déjame en paz, mi padre adorado,
no me llames, querido, no me llames,
que volamos por ruta intransitada
a través de incendios y de sangre.

Los amigos caídos en combate
golpeamos a las nubes con las alas.
Y no podrá volver a este mundo
nuestra escuadrilla amiga y cohesionada.

No sé, padre, si nos encontraremos.
Sólo sé que la lid no ha terminado.
Granos de arena somos tú y yo en el universo,
y más no volveremos a juntarnos.”

EPÍLOGO

Adiós, solo mío. Vida mía, adiós.
Adiós, mi juventud, mi hijo adorado.
Pongamos fin a este relato flébil
sobre el más noble de los solitarios.

Con tus dieciocho años, en el relato quedas.
Solo. Fuera del aire y de la luz.
En el postrer suplicio inenarrable,
sin reposar en eterna quietud.

¡Ay, cómo nos separan los caminos
del tiempo y de los montes escabrosos
que entre tus matas guardan con cariño
tu cráneo roto, cubierto de polvo!

Adiós. De allá no vienen trenes.
Adiós. Y allá no va ningún avión.
Ningún milagro espero, pues los sueños,
mi Vova, sueños son.

Yo sueño que eres pequeño, dichoso,
y vas pisando con tus piececitos
esta tierra que a tantos ha inhumado…
Así termina el relato de mi hijo.

Pável Antokolski

Traducción de José Santacreu

 

 

Tambien mencionar al teniente Kovalev de reconocimiento, conocido por ser el hombre que coloco la bandera en el Reichstag, pero con una historia durísima detrás, a mí personalmente me dejo ko

 

 

Y para terminar con una sonrisa, os presento a Kuznechik (Saltamontes), condecorado por la defensa de Stalingrado y 3 veces por ser herido, tuvo una nota de agradecimiento por escupir a un alemán “de un modo muy patrotico” llego hasta Berlin, donde tiene otras anécdotas relatadas en el libro

 

 

De bonus este poema de Konstantin Simonov, que hace que se me metan cosas en los ojos…

 

Esperame que volveré.
Solo que la espera será dura.
Espera cuando te invada la pena, mientras ves la lluvia caer.
Espera cuando los vientos barran la nieve.
Espera en el calor sofocante.
Cuando los demás hayan dejado de esperar olvidando su ayer.
Espera incluso cuando no te lleguen cartas de lejos.
Espera incluso cuando los demás se hayan cansado de esperar.
Espera incluso cuando mi madre y hermanos crean que ya no existo.
Y cuando los amigos se sienten junto al fuego para brindar por mi muerte.
Espera no apresures a brindar por mi memoria tú también.
Espera porque volveré desafiando todas las muertes.
Y deja que los que no esperan digan que tuve suerte.
Nunca entenderán que en medio de la muerte tú con tu espera me salvaste.
Solo tú y yo sabremos cómo sobrevivir, es porque esperaste y los otros no……

 

 

Eso ha sido todo, gracias por su atención!!!